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	<title>Historias de vida &#8211; Crónicas Nuevejulienses</title>
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	<title>Historias de vida &#8211; Crónicas Nuevejulienses</title>
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		<title>El peculiar ensayo de una corrida de toros</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Hector Iaconis]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 04 Jul 2025 19:25:13 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Historias de vida]]></category>
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					<description><![CDATA[Profesores y alumnos del Colegio Marianista «San Agustín» de 9 de Julio, unidos en una simpática hazaña Hace cinco o seis décadas atrás no era del todo frecuente, como hoy lo es, poder captar un registro fotográfico de los hechos cotidianos. Menos aún lo era de aquellos acontecimientos infrecuentes o de situaciones fortuitas acaecidas en [&#8230;]]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<h2><em>Profesores y alumnos del Colegio Marianista «San Agustín» de 9 de Julio, unidos en una simpática hazaña</em></h2>
<p>Hace cinco o seis décadas atrás no era del todo frecuente, como hoy lo es, poder captar un registro fotográfico de los hechos cotidianos. Menos aún lo era de aquellos acontecimientos infrecuentes o de situaciones fortuitas acaecidas en escenarios particularmente insólitos.<br />
Para tomar una fotografía instantánea era menester contar con una cámara que, no siempre, estaba al alcance de quienes protagonizaban el episodio. Quizá por ello no se conserven imágenes del singular suceso que narraremos. No obstante, por fortuna, sus protagonistas han podido brindar sus testimonios, permitiendo trazar esta semblanza que publicaremos a partir de hoy. De otra manera, no tendríamos noticias de la asombrosa corrida de toros que fue ensayada por dos religiosos marianistas, profesores del Colegio “San Agustín”, Fernando Bringas Trueba y Enrique Barbudo y de la que fueron testigos directos dos alumnos, Juan Carlos Vieta y Sergio Corral.<br />
En efecto, hacia 1969, un grupo de alumnos del Colegio, encabezados por Juan Carlos Vieta, les comentaron a sus profesores que deseaban hallar la forma de recaudar fondos para el viaje que pensaban hacer a fin de curso. Ante ello, Barbudo y Bringas, les propusieron organizar una corrida de toros, ofreciéndose ellos mismos para oficiar como toreros.<br />
Lanzada la idea, con el ímpetu juvenil que ambos religiosos tenían y el entusiasmo de los alumnos, decidieron realizar primero un ensayo, antes de acometer el lance de manera definitiva. Si bien el azaroso envite se vio frustrado, este hecho quedó grabado a fuego en la memoria de aquellos alumnos y, desde luego, también en la de sus profesores.<br />
Corresponde, acaso, aclarar que con esta semblanza se desea evocar un hecho a la luz de la historia, observándolo con el prisma de su tiempo, de su contexto histórico y enfatizando en su singularidad y en las mociones que lo determinaron. En absoluto se desea hacer una apología de la práctica de la tauromaquia o de cualquiera otra forma de maltrato o abuso animal, manifestaciones estas que han sido siempre severamente reprobadas desde las páginas de <strong>EL 9 DE JULIO</strong>.</p>
<figure id="attachment_184581" class="wp-caption alignnone" aria-describedby="caption-attachment-184581"><img fetchpriority="high" decoding="async" class="wp-image-184581 size-full" src="https://www.diarioel9dejulio.com.ar/wp-content/uploads/2025/06/corrida-de-toros3.jpg" sizes="(max-width: 920px) 100vw, 920px" srcset="https://www.diarioel9dejulio.com.ar/wp-content/uploads/2025/06/corrida-de-toros3.jpg 920w, https://www.diarioel9dejulio.com.ar/wp-content/uploads/2025/06/corrida-de-toros3-300x207.jpg 300w, https://www.diarioel9dejulio.com.ar/wp-content/uploads/2025/06/corrida-de-toros3-768x531.jpg 768w, https://www.diarioel9dejulio.com.ar/wp-content/uploads/2025/06/corrida-de-toros3-608x420.jpg 608w, https://www.diarioel9dejulio.com.ar/wp-content/uploads/2025/06/corrida-de-toros3-150x104.jpg 150w, https://www.diarioel9dejulio.com.ar/wp-content/uploads/2025/06/corrida-de-toros3-218x150.jpg 218w, https://www.diarioel9dejulio.com.ar/wp-content/uploads/2025/06/corrida-de-toros3-696x481.jpg 696w" alt="" width="920" height="636" /><figcaption id="caption-attachment-184581" class="wp-caption-text">Fernando Bringas (de pie, el primero desde la derecha) y Enrique Barbudo (con camisa blanca, sin chaqueta) junto a otros hermanos marianistas de 9 de Julio. Barbudo y Bringas cobraron un rol protagónico en el ensayo de la corrida de toros.</figcaption></figure>
<p><strong>I. LOS PRIMEROS MARIANISTAS Y SU LEGADO</strong><br />
Fernando Bringas Trueba y Enrique Barbudo Escobar formaban parte de la Compañía de María y de la comunidad que, desde hacía seis años, se encontraba a cargo del Colegio “San Agustín” . Un sacerdote, el padre Angel Rojo, y cuatro hermanos, Fermín Fernández, quien ocuparía el cargo de director del nuevo instituto hasta 1965; Lorenzo Aspe (“El Vasco”), Juan Carlos Moreno y Martín Rivas, habían iniciado en 1963 una historia educativa en 9 de Julio, a la que sumaron poco a poco otros marianistas que también dejaron su legado: Agustín Calzada, Luis Díaz Varela (aún se recuerda la gol que conquistó con la mano), Vidal Ochoa (rector del Colegio entre 1966 y 1967), Rafael Morales, Carlos Ruiz, Secundino Martínez, Eliseo González, Arturo Pérez, Juan Atucha (rector entre 1968 y 1969) y José Luis Fernández (“Manija”), entre otros.<br />
En aquellos primeros años de vida del Colegio, en la década de 1960, la presencia de los marianistas en 9 de Julio constituyó un hito sustancial para la ciudad, para la Diócesis recién erigida y para la educación. Convocados a fundar el Colegio por el primer obispo diocesano, monseñor Agustín Herrera, respondieron a esa llamada durante el gobierno pastoral de su sucesor, monseñor Antonio Quarracino, en tiempos en que se desarrollaba el Concilio Vaticano II y comenzaba el gran desafío de transmitir las nuevas orientaciones conciliares a una sociedad local un tanto reacia a recibirlas. Los marianistas coincidieron y fueron parte de la labor evangelizadora y educativa diocesana inspirada por Quarracino y, más tarde, fueron partícipes predilectos de las actividades juveniles diocesanas. Precisamente, uno de los actores de esta historia, Enrique Barbudo, tuvo en la organización de la Pastoral Juvenil un papel preponderante.<br />
Los nuevejulienses advertían, en esos primeros marianistas, un estilo eclesial diferente, un carisma propio completamente distinto al que la mayoría de los vecinos conocían, más bien ligada a la figura del cura párroco del lugar y a la de las dos comunidades religiosas femeninas que, entonces, existían en la ciudad. Aquellos eran distintos: pertenecían a una congregación religiosa pero no vestían hábito talar sino la indumentaria propia de los seglares; incistían en el espíritu de familia y buscaban crear vínculos entre el Colegio y el entorno familiar de los alumnos; tenían la visión de educar cristianos íntegramente humanos y hablaban del método de formar la mente y el corazón de los alumnos al mismo tiempo que se les enseñaba a leer y a escribir. En otras palabras, contaban con una pedagogía muy innovadora para entonces y un programa educativo centrado en las humanidades. La mayoría de ellos formados en Friburgo tenían, naturalmente, una formación intelectual sólida y marcadamente europea. Llegaba con ellos a la comunidad nuevejuliense y, particularmente, a los alumnos que pasaban por sus aulas, el rico universo de las letras, de la filosofía, de la latinidad clásica y de las ciencias aplicadas.<br />
Contraponiéndose al diseño curricular casi obsolescente y a los métodos tradicionales de la educación estatal en los años ´60, la pedagogía marianista traía una bocanada de aire fresco. Poco antes, había sido publicado el monumental y famoso libro <em>Pédagogie marianiste</em>, una obra mítica escrita por Paul- Joseph Hoffer, el mismo superior general que incentivó la fundación del Colegio en 9 de Julio, donde se describe copiosamente la rica tradición de la educación marianista y los alcances de sus líneas pedagógicas.<br />
Decía Hoffer que, “toda educación que combate el egoísmo, favorece la expansión de las virtudes sociales”. Por ello, los marianistas de entonces habían enfocado el papel de la educación, “inspirando el espíritu de equipo y de solidaridad; la formación pura y simple de la inteligencia, dando a la cultura desinteresada la primacía sobre la utilidad y favoreciendo el conocimiento objetivo y universal de la realidad integral; la formación moral, creando hábitos cristianos de obediencia, de orden, de disciplina, de respeto a la autoridad y educando en el sentido del esfuerzo, de la veracidad, de la responsabilidad, del trabajo y de la fidelidad al deber de estado”. Para aquellos primeros profesores, todos esos componentes junto con una consistente formación religiosa, colocaban en el alma de los alumnos los fundamentos del espíritu social y de las cualidades humanas y cristianas.<br />
Esa era, pues, la fuente –iluminada por su fundador Guillermo José Chaminade-, de la cual bebían aquellos educadores, religiosos españoles, que tanta riqueza cultural trajeron a 9 de Julio y que tanto gravitaron con su método educativo.</p>
<p><strong>II. EL TESTIMONIO DE FERNANDO BRINGAS. EN PRIMERA PERSONA: LOS TOREROS ENRIQUE Y FERNANDO</strong></p>
<p>Para reconstruir esta historia, hemos recurrido al testimonio oral de tres de sus protagonistas: el profesor Bringas y dos alumnos de entonces, que fueron testigos de la aventura, Sergio Corral y Juan Carlos Vieta.</p>
<figure id="attachment_184765" class="wp-caption alignnone" aria-describedby="caption-attachment-184765"><img decoding="async" class="size-large wp-image-184765" src="https://www.diarioel9dejulio.com.ar/wp-content/uploads/2025/06/corrida-de-toros2-1024x700.jpg" sizes="(max-width: 696px) 100vw, 696px" srcset="https://www.diarioel9dejulio.com.ar/wp-content/uploads/2025/06/corrida-de-toros2-1024x700.jpg 1024w, https://www.diarioel9dejulio.com.ar/wp-content/uploads/2025/06/corrida-de-toros2-300x205.jpg 300w, https://www.diarioel9dejulio.com.ar/wp-content/uploads/2025/06/corrida-de-toros2-768x525.jpg 768w, https://www.diarioel9dejulio.com.ar/wp-content/uploads/2025/06/corrida-de-toros2-614x420.jpg 614w, https://www.diarioel9dejulio.com.ar/wp-content/uploads/2025/06/corrida-de-toros2-150x103.jpg 150w, https://www.diarioel9dejulio.com.ar/wp-content/uploads/2025/06/corrida-de-toros2-218x150.jpg 218w, https://www.diarioel9dejulio.com.ar/wp-content/uploads/2025/06/corrida-de-toros2-696x476.jpg 696w, https://www.diarioel9dejulio.com.ar/wp-content/uploads/2025/06/corrida-de-toros2-1068x730.jpg 1068w, https://www.diarioel9dejulio.com.ar/wp-content/uploads/2025/06/corrida-de-toros2.jpg 1218w" alt="" width="696" height="476" /><figcaption id="caption-attachment-184765" class="wp-caption-text">Fernando Bringas (de pie, el primero desde la izquierda) y Enrique Barbudo (sentado, a la derecha) junto a los hermanos marianistas en 9 de Julio.</figcaption></figure>
<p>Hoy ofreceremos el rico testimonio de Fernando Bringas Trueba. No añadiremos al relato ninguna cota, pues el relato por sí refleja lo acontecido.<br />
Fernando Bringas era, por esos años, un religioso perteneciente a la Familia Marianista y formaba parte de la comunidad existente en 9 de Julio, a cargo del Colegio. Hoy padre de familia, Licenciado en Filosofía y Letras por la Universidad Complutense de Madrid, es un prestigioso referente a nivel internacional en temáticas de capital humano, psicología y comportamiento organizacional, técnicas de negociación, gestión del tiempo y análisis de problemas y toma de decisiones, entre otros campos.<br />
Consustanciado desde edad temprana con la Compañía de María (Societas Mariae, S.M.), fue durante once años alumno de un colegio marianista en Madrid; perteneció a la congregación durante dieciséis años y, en ese tiempo, vivió cuatro años en 9 de Julio, a finales de los ’60. Aquí forjó una amistad que hasta hoy perdura con varios nuevejulienses. A continuación, en tipografía bastardilla, los recursos de Bringas sobre la corrida de toros:</p>
<p><em>Corría el año 1969. Enrique Barbudo y yo éramos profesores en el Colegio San Agustín de 9 de Julio. Un día vinieron un grupo de alumnos encabezado por Juan Carlos Vieta y nos comentaron que tenían problemas para recaudar fondos para el viaje que pensaban hacer a fin de curso. Entonces se despertó el Quijote que llevamos dentro los españoles y les dijimos: – ¿Por qué no hacen una corrida de toros?. Quedaron sorprendidos y preguntaron ¿y quién hace de torero? De nuevo salió el Quijote y dijimos: – “Nosotros dos”.</em><br />
<em>Creo que en ese momento entró un poco de sensatez en nuestro cerebro y reculamos diciendo: – “Pero primero hay que hacer un ensayo, no podemos ir así no más”. ¿Y con qué van a torear? Pues con la bandera del San Agustín que es roja y puede servir.</em><br />
<em>Y nos quedamos tranquilos, pensando que todo acabaría allí. Pero unos diez días más tarde vinieron de nuevo anunciándonos que el sábado por la mañana sería el “ensayo” en una estancia. Ya no podíamos decir que no.</em><br />
<em>Nos armamos de valor y curiosidad y fuimos con ellos a la estancia. Había llovido, con lo que el suelo estaba embarrado. Habían apartado, calculo que unos veinte Aberdeen Angus. Y fuimos al terreno colindante.</em><br />
<em>Salió un Aberdeen Angus pausadamente. Barbudo saltó adentro y se le acercó. El morlaco no se movía. No parecía estar por la labor de cooperar al viaje fin de curso.</em><br />
<em>Al ver esa pasividad (falta de peligro, pensaba yo) yo salté y diciendo que no era posible torear de ese modo, agarré la bandera del San Agustín. Me dijeron que intentarían con otro toro. Y sacaron otro que, según me dijeron luego, había sido acosado aparte por unos perros. Este era diferente. Yo le cité de lejos y… se me arrancó. Venía directo a mí y mis habilidades taurinas me aconsejaron sabiamente dar un salto a un lado cuando lo tenía enfrente. Él era fuerte, pero, eso sí, yo era más ágil (tenía 27 años). El toro pasó de largo. Pero no se fue sino que dio media vuelta y regresó. Intenté repetir la jugada pero el suelo estaba resbaladizo y me caí al dar el salto a un lado. No me agarró el toro pero al caer al suelo, me apoyé en la mano y me disloqué el dedo pulgar.</em><br />
<em>Fue el momento en que Barbudo regresó al “ruedo” para darme el quite. Lo de Barbudo fue diferente. Él no optó por apartarse con un salto, sino que se protegió poniendo delante las manos.</em><br />
<em>Barbudo era fuerte y grande, pero más lo era el toro. Se lo llevó por delante y le pisó en la nalga, rompiéndole el pantalón. Como decía después Enrique: – “Lo que más me dolió es que me pisó el tercer mundo”.</em><br />
<em>Visto lo imposible del evento, regresamos. Ellos a sus casas muertos de risa y Enrique y yo a ver al doctor Molina. Se pueden imaginar la cara del médico cuando nos vio y le contamos lo ocurrido. Lo más suave que nos llamó fue insensatos.</em><br />
<em>Y ese fue el resultado. Un dedo dislocado y un tercer mundo pisado y herido.</em></p>
<p><strong>III. EL TESTIMONIO DE JUAN CARLOS VIETA</strong></p>
<p>En otra entrevista mantenida con <strong>EL 9 DE JULIO</strong>, Juan Carlos Vieta recuerda que fue “por iniciativa de Vidal Ochoa cuando, hacia 1969, se comenzaron a autorizar los viajes a Bariloche”.<br />
“Por ese tiempo –añade-, la Congregación envió al señor Ochoa a Suiza, quedando a cargo del Colegio, Fernando Bringas Trueba junto con Enrique Barbudo, el padre Atucha y el señor Morales. Ellos eran muy abiertos y, apenas les insinuamos que queríamos hacer el viaje, pero que no contábamos con fondos, enseguida se pusieron a pensar cómo podíamos obtenerlos”.<br />
En efecto, promediaba el año 1969 y estaban muy sobre la fecha. Pensaron los alumnos en organizar una fiesta o espectáculo campestre. Así surgió la idea de realizar una corrida de toros. Juan Carlos Vieta junto con Sergio Corral y Andrés Torres (“El Negro”) hablaron con los profesores y, enseguida, Bringas y Barbudo manifestaron estar de acuerdo.<br />
Fue comisionado Andrés Torres para hacer el contacto con una cabaña, que pudiera suministrar algunos toros, para realizar una prueba. Conseguido el lugar y los animales, se fijó una fecha para la prueba o ensayo.<br />
“Enrique Barbudo y Fernando Bringas –recuerda Vieta- nos pasaron a buscar a Sergio y a mí en una rural Fiat, pequeña, que tenía el Colegio. Llevaban para la prueba algo parecido a un palo de escoba y una manta roja cosida hacia el palo”.</p>
<figure id="attachment_184983" class="wp-caption alignnone" aria-describedby="caption-attachment-184983"><img decoding="async" class="wp-image-184983" src="https://www.diarioel9dejulio.com.ar/wp-content/uploads/2025/06/vieta.jpg" alt="" width="165" height="261" /><figcaption id="caption-attachment-184983" class="wp-caption-text">Juan Carlos Vieta en 1969.</figcaption></figure>
<p>Apenas arribados al establecimiento agropecuario de la familia García Robín, quienes generosamente brindaron el lugar y los animales para la prueba, Bringas y Barbudo, junto a los alumnos Corral y Vieta fueron recibidos por los peones.<br />
“Fuimos llevados –narra Vieta- a un lote donde habían encerrado unos toritos Angus hermosos, brillantes, que pesarían 400 o 500 kilos. Fuimos recibidos por el señor García Robín, que era un gaucho con sombrero. Muy amable, nos invitó a elegir los animales que, separados de ese cuadro, los llevó a otro”.<br />
Según refiere el entrevistado, “el padre Barbudo fue el primero en probar, parándose frente al toro, a unos ocho a doce metros”.<br />
“A pesar de la agitación, el toro no se mosqueaba. La peonada y la gente que estaba presente comenzó a gritar: -¡Toro! ¡Toro!. Se empezaron a enloquecer los perros, a la vez que los paisanos incentivaban al toro para que salga. El toro agachó la cabeza, pegó tal encarada que, cuando el cura quiso sacar la manta para hacerle olé, se arrugó para atrás. El toro lo pasó por arriba. Al levantarse, tenía toda la cara manchada, lleno de tierra. Enrique era una persona de 1,88 metros de altura, era alto y con bastante peso; pero, con gran habilidad, se dio vuelta. Así, el primero de los toreros fue derribado”, explica.<br />
“Bringas –prosigue- también era muy hábil. El otro toro lo encaró y este pudo esquivarlo. Al caer sobre unas maderas, terminó lastimándose la pierna. Así se le puso fin a la frustrada corrida de toros, con una gran desilusión. Se nos cayó el espectáculo y el sueño del viaje».<br />
“Subimos a la rural Fiat del Colegio con rumbo a la Clínica Oeste donde estaba el doctor Molina, cuyo hijo era también compañero nuestro. El médico, gentilmente, le efectuó las curaciones”, concluye.</p>
<figure id="attachment_184985" class="wp-caption alignnone" aria-describedby="caption-attachment-184985"><img loading="lazy" decoding="async" class="size-large wp-image-184985" src="https://www.diarioel9dejulio.com.ar/wp-content/uploads/2025/06/corrida-de-toros-1024x594.jpg" sizes="auto, (max-width: 696px) 100vw, 696px" srcset="https://www.diarioel9dejulio.com.ar/wp-content/uploads/2025/06/corrida-de-toros-1024x594.jpg 1024w, https://www.diarioel9dejulio.com.ar/wp-content/uploads/2025/06/corrida-de-toros-300x174.jpg 300w, https://www.diarioel9dejulio.com.ar/wp-content/uploads/2025/06/corrida-de-toros-768x445.jpg 768w, https://www.diarioel9dejulio.com.ar/wp-content/uploads/2025/06/corrida-de-toros-725x420.jpg 725w, https://www.diarioel9dejulio.com.ar/wp-content/uploads/2025/06/corrida-de-toros-150x87.jpg 150w, https://www.diarioel9dejulio.com.ar/wp-content/uploads/2025/06/corrida-de-toros-696x403.jpg 696w, https://www.diarioel9dejulio.com.ar/wp-content/uploads/2025/06/corrida-de-toros-1068x619.jpg 1068w, https://www.diarioel9dejulio.com.ar/wp-content/uploads/2025/06/corrida-de-toros.jpg 1242w" alt="" width="696" height="404" /><figcaption id="caption-attachment-184985" class="wp-caption-text">Alumnos de la promoción de 1969 del Colegio «San Agustín». En la foto aparecen también alumnos que pertenecieron a otras promociones.</figcaption></figure>
<figure id="attachment_184984" class="wp-caption alignnone" aria-describedby="caption-attachment-184984"><img loading="lazy" decoding="async" class="size-full wp-image-184984" src="https://www.diarioel9dejulio.com.ar/wp-content/uploads/2025/06/corrida-de-toros1.jpeg" sizes="auto, (max-width: 892px) 100vw, 892px" srcset="https://www.diarioel9dejulio.com.ar/wp-content/uploads/2025/06/corrida-de-toros1.jpeg 892w, https://www.diarioel9dejulio.com.ar/wp-content/uploads/2025/06/corrida-de-toros1-300x292.jpeg 300w, https://www.diarioel9dejulio.com.ar/wp-content/uploads/2025/06/corrida-de-toros1-768x747.jpeg 768w, https://www.diarioel9dejulio.com.ar/wp-content/uploads/2025/06/corrida-de-toros1-432x420.jpeg 432w, https://www.diarioel9dejulio.com.ar/wp-content/uploads/2025/06/corrida-de-toros1-150x146.jpeg 150w, https://www.diarioel9dejulio.com.ar/wp-content/uploads/2025/06/corrida-de-toros1-696x677.jpeg 696w" alt="" width="892" height="868" /><figcaption id="caption-attachment-184984" class="wp-caption-text">Sergio Corral, Andrés Torres y Juan Carlos Vieta (detalle de la fotografía grupal anterior). Ellos, junto a Enrique Barbudo y Fernando Bringas, fueron los principales protagonistas de esta historia.</figcaption></figure>
<p><strong>IV. EL TESTIMONIO DE SERGIO CORRAL</strong></p>
<p>Sergio Corral también nos aporta algunas referencias sabrosas referidas a aquel particular evento.</p>
<figure id="attachment_185051" class="wp-caption alignnone" aria-describedby="caption-attachment-185051"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-185051 size-full" src="https://www.diarioel9dejulio.com.ar/wp-content/uploads/2025/06/corrida-de-toros-sergio-corral.jpg" sizes="auto, (max-width: 181px) 100vw, 181px" srcset="https://www.diarioel9dejulio.com.ar/wp-content/uploads/2025/06/corrida-de-toros-sergio-corral.jpg 181w, https://www.diarioel9dejulio.com.ar/wp-content/uploads/2025/06/corrida-de-toros-sergio-corral-150x222.jpg 150w" alt="" width="181" height="268" /><figcaption id="caption-attachment-185051" class="wp-caption-text">Sergio Corral, en 1969.</figcaption></figure>
<p>En diálogo con <strong>EL 9 DE JULIO</strong>, explica que, “el ensayo de la corrida de toros se efectuó en la Estancia Loncagué, un establecimiento agropecuario viejísimo, que ya existía cuando aún no había alambrados”.<br />
“Recuerdo –añade- que había un indígena, nacido en esa estancia, que después pasó el resto de su vida en la chacra de mis abuelos, en Ancón, partido de Pehuajó, falleciendo con más de cien años. Él contaba muchas historias vinculadas con Loncagué o Loncagua”.<br />
Efectivamente, “Loncagüe” es el nombre del paraje donde Diego Gaynor pobló su histórica estancia, que perteneció luego a la familia García Robin-Maguire.<br />
Según John W. Maguire, el nombre, asignado por los habitantes originarios, significa “cabeza de caballo”; sin embargo, para José Pedro Thill y Jorge A. Puigdomenech se trata de un topónimo aborigen, de raíz araucana, que significa “donde hay un bajo o lugar del bajo”. Acerca de esta denominación, Estanislao Zeballos considera que debe traducirse como “lugar de la cabeza”. Sea cual fuere su origen etimológico correcto, muchos lugareños le llamaron y aún hoy le llaman “Loncagua”.<br />
“Para esta prueba -comenta Corral- de la corrida de toros, tuvieron la gentileza de encerrarnos doscientos toros y varios perros. Se necesitaba de estos últimos por no ser toros de lidia, a lo sumo podían ser ariscos. Recuerdo que me tocó elegir los toros. Había dos paisanos de a caballo y Vadillo, el mayordomo, que andaba de a pie. Los de a caballo eran los encargados de apartar los toros”.</p>
<p>Bringas y Barbudo, cuando le encomendaron a Corral elegir los toros que habrían de utilizarse en la prueba, le encargaron particularmente que escogiera ejemplares no muy grandes; pero, lo cierto es que los animales no eran pequeños. Corral seleccionó seis, uno de los cuales, el más arisco, no duró nada en el corral, pues apenas quedó solo, saltó y huyó.<br />
“El tema –refiere- de la corrida de toros nació en un asado. Habíamos hecho un cordero que puso Emilio Raposo. Yo lo carneé y lo puse al asador. En ese asado, después de comer y tomar unos vinos, los marianistas empezaron a recordar épocas de su juventud. Y bueno, entre otras cosas dijeron que eran capaces de hacer unas pasadas a algún toro. No obstante, ellos dejaron en claro que se animaban a hacerlo con un becerro, o un animal poco más grande; pero, desde luego de esos no conseguimos”.</p>
<p>Para el entrevistado, “la corrida estuvo malograda de entrada, porque la noche anterior había llovido, aunque poco, unos 5 milímetros, la lluvia había embarrado el corral y estaba resbaladizo”. “Los perros –prosigue- debían realizar la tarea de enojar al toro. Entonces, cuando el toro estaba ya enojado, aparecía el torero”.<br />
Tal como lo señala Corral, Barbuto y Bringas, los toreros, no usaron una muleta o capote de brega; en su lugar, llevaron la bandera del Colegio, que era morada.<br />
“Como había viento -describe Corral-, la bandera se les pegaba al cuerpo, generando una contradicción. Eso les jugó en contra porque, los toros, en vez de encarar la capa, terminaron embistiendo el bulto, es decir, al torero”.<br />
El ensayo de la corrida de toros fue un tanto azaroso. Si bien los espectadores aguardaban de los toreros algún magistral lance o quite clásicos, Verónicas, chicuelinas, gaoneras, serpentinas o tafalleras; el corolario de este ensayo fue menos ostentoso.<br />
Según rememora Sergio Corral, “Bringas al ser ágil, le sacó el cuerpo; pero, se resbaló y cayó con la mano abierta dislocándose un dedo, que después le debió arreglar el doctor Molina”.<br />
“En el caso de Barbudo –agrega-, ocurrió que, en vez de encarar la capa, lo encaraba él; por eso es que lo pasó por arriba y lo pisó en una pierna. Le pegó una revolcada bárbara. Recuerdo que había varios chicos dentro de la manga mirando el espectáculo”.</p>
<p>Sergio Corral recuerda, con afecto, a los profesores de su tiempo. De la extensa lista que enumera y acerca de los cuales hemos hecho mención ya en esta misma sección, referiremos a Juan Bautista Atucha, Fernando Bringas y Modesto Andrés.<br />
“En el recuerdo –dice- están los profesores de aquella época. Le llamábamos “el triunvirato” a tres marianistas muy queridos: Atucha, Bringas y Andrés”.<br />
“El señor Andrés era un profesor de literatura que nos solía recitar el soneto de Violante y todos lo conservamos en la memoria. Era un hombre pulcro, siempre impecable. Era rubio, se le estaba cayendo el pelo, por lo que se peinaba ‘la cachetada’. Tenía unos anteojos con patillas y marcos bañados en oro, un traje negro cruzado y los zapatos relumbrantes”, evoca.</p>
<figure id="attachment_185052" class="wp-caption alignnone" aria-describedby="caption-attachment-185052"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-185052 size-large" src="https://www.diarioel9dejulio.com.ar/wp-content/uploads/2025/06/Imagen2-1024x711.jpg" sizes="auto, (max-width: 696px) 100vw, 696px" srcset="https://www.diarioel9dejulio.com.ar/wp-content/uploads/2025/06/Imagen2-1024x711.jpg 1024w, https://www.diarioel9dejulio.com.ar/wp-content/uploads/2025/06/Imagen2-300x208.jpg 300w, https://www.diarioel9dejulio.com.ar/wp-content/uploads/2025/06/Imagen2-768x534.jpg 768w, https://www.diarioel9dejulio.com.ar/wp-content/uploads/2025/06/Imagen2-604x420.jpg 604w, https://www.diarioel9dejulio.com.ar/wp-content/uploads/2025/06/Imagen2-150x104.jpg 150w, https://www.diarioel9dejulio.com.ar/wp-content/uploads/2025/06/Imagen2-218x150.jpg 218w, https://www.diarioel9dejulio.com.ar/wp-content/uploads/2025/06/Imagen2-696x484.jpg 696w, https://www.diarioel9dejulio.com.ar/wp-content/uploads/2025/06/Imagen2-1068x742.jpg 1068w, https://www.diarioel9dejulio.com.ar/wp-content/uploads/2025/06/Imagen2.jpg 1173w" alt="" width="696" height="483" /><figcaption id="caption-attachment-185052" class="wp-caption-text">Equipo de básquet del Colegio «San Agustín» hacia 1967, integrado por los religiosos marianistas, padres de alumnos y profesores.<br />
Arriba: Manrique, Pérez, Gornatti, Enrique Barbudo y Fernando Bringas. Abajo: Carranza, Mato, López, Ferrer y Monasterio.</figcaption></figure>
<p><strong>LA PROMOCION DE 1969</strong><br />
La de 1969 fue la primera promoción de Peritos Mercantiles que egresaron del Colegio Marianista “San Agustín”. Además de Juan Carlos Vieta, Sergio Omar Corral y Andrés Francisco Torres, protagonistas de esta historia, integraban la cohorte de Peritos Mercantiles, Jorge Alberto Estel-rich, Miguel Angel Forma-nelli, Jorge Luis Lacambra, Héctor Hugo Médici, Miguel Angel Mingote, Mario Oscar Moretti, Raúl Alberto Paoltroni, Emilio Adolfo Raposo, Juan Carlos Scasso y Guillermo Oscar Wallasch.<br />
Ese año también egresa-ron los Cuartos Bachilleres del Colegio: Olga Blanca Ares, Beatriz Alicia Barcia, Jorge Desiderio Carlino, Beatriz Elba Fortte, Carlos Enrique Kenny, Roberto Angel Longarini, Guillermo Fausto Maldonado (“Yo-yo), Jorge Luis Mato y Herminia María Soracco.<br />
Los egresados recibieron sus diplomas en un acto académico celebrado en la tarde del sábado 29 de noviembre de 1969 en el patio del Colegio.<br />
El ensayo de la corrida de toros fue, en efecto, un sello categórico de esta promoción.</p>
<p>&nbsp;</p>
<figure id="attachment_184986" class="wp-caption alignnone" aria-describedby="caption-attachment-184986"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-184986 size-full" src="https://www.diarioel9dejulio.com.ar/wp-content/uploads/2025/06/corrida-de-toros1-2.jpg" sizes="auto, (max-width: 959px) 100vw, 959px" srcset="https://www.diarioel9dejulio.com.ar/wp-content/uploads/2025/06/corrida-de-toros1-2.jpg 959w, https://www.diarioel9dejulio.com.ar/wp-content/uploads/2025/06/corrida-de-toros1-2-300x279.jpg 300w, https://www.diarioel9dejulio.com.ar/wp-content/uploads/2025/06/corrida-de-toros1-2-768x714.jpg 768w, https://www.diarioel9dejulio.com.ar/wp-content/uploads/2025/06/corrida-de-toros1-2-452x420.jpg 452w, https://www.diarioel9dejulio.com.ar/wp-content/uploads/2025/06/corrida-de-toros1-2-150x139.jpg 150w, https://www.diarioel9dejulio.com.ar/wp-content/uploads/2025/06/corrida-de-toros1-2-696x647.jpg 696w" alt="" width="959" height="891" /><figcaption id="caption-attachment-184986" class="wp-caption-text">En el patio del Colegio «San Agustín». De pie, Juan Carlos Vieta, Calixto Gornatti y el profesor González. Hincados, Guillermo Wallasch, Carlos Kenny y Andrés Torres.</figcaption></figure>
<p><strong>PALABRAS FINALES</strong><br />
Al finalizar esta semblanza, en la cual hemos querido evocar un hecho simpático, casi risueño, de la vida escolar del Colegio Marianista “San Agustín” queremos rendir homenaje a quienes pasaron por sus aulas. A los integrantes de la congregación marianista, a los laicos que desempeñaron diferentes roles en la comunidad educativa y a la legión de alumnos que, a lo largo de tantas décadas, fueron cobijados por esa querida casa de enseñanza.</p>
<figure id="attachment_184766" class="wp-caption alignnone" aria-describedby="caption-attachment-184766"><img loading="lazy" decoding="async" class="size-large wp-image-184766" src="https://www.diarioel9dejulio.com.ar/wp-content/uploads/2025/06/Imagen1-1024x699.jpg" sizes="auto, (max-width: 696px) 100vw, 696px" srcset="https://www.diarioel9dejulio.com.ar/wp-content/uploads/2025/06/Imagen1-1024x699.jpg 1024w, https://www.diarioel9dejulio.com.ar/wp-content/uploads/2025/06/Imagen1-300x205.jpg 300w, https://www.diarioel9dejulio.com.ar/wp-content/uploads/2025/06/Imagen1-768x524.jpg 768w, https://www.diarioel9dejulio.com.ar/wp-content/uploads/2025/06/Imagen1-615x420.jpg 615w, https://www.diarioel9dejulio.com.ar/wp-content/uploads/2025/06/Imagen1-150x102.jpg 150w, https://www.diarioel9dejulio.com.ar/wp-content/uploads/2025/06/Imagen1-218x150.jpg 218w, https://www.diarioel9dejulio.com.ar/wp-content/uploads/2025/06/Imagen1-696x475.jpg 696w, https://www.diarioel9dejulio.com.ar/wp-content/uploads/2025/06/Imagen1-1068x729.jpg 1068w, https://www.diarioel9dejulio.com.ar/wp-content/uploads/2025/06/Imagen1.jpg 1504w" alt="" width="696" height="475" /><figcaption id="caption-attachment-184766" class="wp-caption-text">Los Marianistas de 9 de Julio en una fiesta realizada en el patio del Colegio. Fernando Bringas (a la izquierda, tocando el botellófono) junto a Enrique Barbudo (con camisa clergyman). En la imagen aparecen el padre Atucha, y los profesores Salazar, Pereda y Tempo (primero, desde la derecha, con improvisado instrumento de percusión). El alumno que los acompaña es «Coto» Maldonado.</figcaption></figure>
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		<title>Vida, pasión y muerte del Doctor Alberto Dehenen</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Hector Iaconis]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 05 Jun 2025 10:02:16 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Historias de vida]]></category>
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					<description><![CDATA[Por Héctor José Iaconis. En los meses de marzo y abril de este año, con motivo de la celebración del centenario del Club Atlético French, ha vuelto a citarse el nombre de quien fuera uno de sus fundadores y primer presidente de su comisión directiva: el doctor Alberto Dehenen. Más bien, podría decirse que, no [&#8230;]]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p><strong>Por Héctor José Iaconis.</strong></p>
<p><em>En los meses de marzo y abril de este año, con motivo de la celebración del centenario del Club Atlético French, ha vuelto a citarse el nombre de quien fuera uno de sus fundadores y primer presidente de su comisión directiva: el doctor Alberto Dehenen. Más bien, podría decirse que, no dejó de resonar nunca toda vez que se disputa un partido de fútbol en el campo de deporte del histórico club, que ostenta el impresivo onomástico de aquel médico del pueblo.</em><br />
<em>Buena parte de la biografía del doctor Dehenen se encuentra, al menos para nosotros, atiborrada de interrogantes. Las circunstancias recónditas de su muerte son un reflejo, si se quiere, del derrotero complejo y ardoroso de su existencia.</em><br />
<em>A lo largo de esta semblanza ofrecemos apenas un acercamiento a los aspectos más trascendentes de su carrera vital. </em></p>
<p>Ernesto Sábato, en “La resistencia”, afirma que “el hombre, el alma del hombre, está suspendida entre el anhelo del Bien, esa nostalgia eterna de amor que llevamos y la inclinación al Mal, que nos seduce y nos posee, muchas veces sin que ni siquiera nosotros hayamos comprendido el sufrimiento que nuestros actos pudieron haber provocado en los demás”.<br />
En efecto, la vida de algunos hombres constituye un pendular movimiento entre el bien y el mal, la bondad y la maldad. Esta trágica dualidad va también dando forma al largo o breve devenir de una vida, con “los sentimientos y las pasiones, los afectos y los rencores, la fe, la ilusión y los desencantos, las muertes que hemos vivido o presentido, los otoños que nos entristecieron o desalentaron, los amores que nos han hechizado, los fantasmas que, en sueños o en sus ficciones, nos visitan o acosan”, en palabras de Sábato. En esa trama se desenvuelven las circunstancias biográficas del doctor Dehenen, su vida, sus pasiones y su muerte.<br />
Había nacido en Buenos Aires el 12 de noviembre de 1884, en el hogar formado por Mauricio Augusto Dehenen, de nacionalidad uruguaya y de Leontine Mounes, francesa.<br />
Sus estudios los cursó en el Colegio Nacional Buenos Aires, de cuyas aulas egresó hacia 1902.<br />
Tempranamente se sintió atraído por el deporte. Según los autores Víctor Raffo y Alfredo Yanes, Dehenen, a comienzos del siglo XX, fue gravitante su acción en la reorganización del Club Atlético Banfield. Sus hermanas Leonor y Amelia habían confeccionado las casacas del equipo y eran las encargadas de preparar el té luego de cada partido.</p>
<figure id="attachment_183309" class="wp-caption alignnone" aria-describedby="caption-attachment-183309"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-183309" src="https://www.diarioel9dejulio.com.ar/wp-content/uploads/2025/05/Alberto-Dehenen-diario-2.jpg" sizes="auto, (max-width: 511px) 100vw, 511px" srcset="https://www.diarioel9dejulio.com.ar/wp-content/uploads/2025/05/Alberto-Dehenen-diario-2.jpg 691w, https://www.diarioel9dejulio.com.ar/wp-content/uploads/2025/05/Alberto-Dehenen-diario-2-226x300.jpg 226w, https://www.diarioel9dejulio.com.ar/wp-content/uploads/2025/05/Alberto-Dehenen-diario-2-150x199.jpg 150w, https://www.diarioel9dejulio.com.ar/wp-content/uploads/2025/05/Alberto-Dehenen-diario-2-300x398.jpg 300w" alt="" width="511" height="678" /><figcaption id="caption-attachment-183309" class="wp-caption-text">Doctor Alberto Dehenen<br />
(Gentileza Guillermo Blanco).</figcaption></figure>
<p><strong>LA MEDICINA. SU CAMPO DE ACCION</strong><br />
Alberto Dehenen cursó sus estudios en la Facultad de Ciencias Médicas de la Universidad de Buenos Aires. Fue practicante en el Hospital “Francisco Javier Muñiz”; en el recientemente fundado Hospital Intendente Crespo, de fugaz existencia (funcionó entre enero de 1907 y septiembre de 1910 en la calle Azcuénaga N° 1637) y también en la Asistencia Pública de Buenos Aires.<br />
En 1911 presentó su tesis para optar al título de Doctor en Medicina. Escogió como tema el carbunclo, también llamado ántrax, enfermedad infecciosa que afecta a humanos y animales, causada por una bacteria llamada “Bacillus anthracis”. Esta patología en los seres humanos compromete con mayor frecuencia la piel, el tracto gastrointestinal o los pulmones.<br />
Su padrino de tesis fue el doctor José R. Semprun (1867-1918) y debió contar con la colaboración de los doctores Horacio Madero (1871-1929), Juan Farini (1867-1934) y Francisco Darbón a quienes les testimonió un reconocimiento en la introducción. Es evidente que esos nombres no están puestos allí por azar. Al doctor Semprun, cultísimo hombre de ciencia y gran protector de las artes, su profesor en la Facultad, jefe de sala en el Hospital Muñiz y director en la Asistencia Pública, no solamente le habrían de unir una recíproca amistad, sino también intereses comunes que iban más allá de la medicina. Ambos integraron el Partido Conservador, militaron en la política activa en sus respectivos contornos y fueron parlamentarios; ambos se interesaron en las cuestiones viales de la provincia e integraron el Touring Club Argentino.<br />
Madero, Farini y Darbón, de un modo u otro, también debieron influir en su formación. El primero, médico en el Hospital Muñiz, fue un notable historiador de la medicina; alumno predilecto de José Penna estaba dotado, según sus biógrafos, “de una bondad ingénita” y de un “espíritu de caballerosidad”; el segundo, de la misma manera médico e historiador, fue un reconocido bibliófilo y coleccionista y miembro de la Junta de Historia y Numismática Americana (hoy Academia Nacional de Historia).</p>
<figure id="attachment_183310" class="wp-caption alignnone" aria-describedby="caption-attachment-183310"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-183310" src="https://www.diarioel9dejulio.com.ar/wp-content/uploads/2025/05/Alberto-Dehenen-diario-3-682x1024.jpg" sizes="auto, (max-width: 515px) 100vw, 515px" srcset="https://www.diarioel9dejulio.com.ar/wp-content/uploads/2025/05/Alberto-Dehenen-diario-3-682x1024.jpg 682w, https://www.diarioel9dejulio.com.ar/wp-content/uploads/2025/05/Alberto-Dehenen-diario-3-200x300.jpg 200w, https://www.diarioel9dejulio.com.ar/wp-content/uploads/2025/05/Alberto-Dehenen-diario-3-768x1152.jpg 768w, https://www.diarioel9dejulio.com.ar/wp-content/uploads/2025/05/Alberto-Dehenen-diario-3-1024x1536.jpg 1024w, https://www.diarioel9dejulio.com.ar/wp-content/uploads/2025/05/Alberto-Dehenen-diario-3-1365x2048.jpg 1365w, https://www.diarioel9dejulio.com.ar/wp-content/uploads/2025/05/Alberto-Dehenen-diario-3-150x225.jpg 150w, https://www.diarioel9dejulio.com.ar/wp-content/uploads/2025/05/Alberto-Dehenen-diario-3-300x450.jpg 300w, https://www.diarioel9dejulio.com.ar/wp-content/uploads/2025/05/Alberto-Dehenen-diario-3-696x1044.jpg 696w, https://www.diarioel9dejulio.com.ar/wp-content/uploads/2025/05/Alberto-Dehenen-diario-3-1068x1603.jpg 1068w, https://www.diarioel9dejulio.com.ar/wp-content/uploads/2025/05/Alberto-Dehenen-diario-3-1920x2881.jpg 1920w, https://www.diarioel9dejulio.com.ar/wp-content/uploads/2025/05/Alberto-Dehenen-diario-3-scaled.jpg 1706w" alt="" width="515" height="773" /><figcaption id="caption-attachment-183310" class="wp-caption-text">Portada de la tesis de grado del Doctor Alberto Dehenen.</figcaption></figure>
<p>Dehenen dedicó su exposición de doctorado a su esposa, a su familia, a su tía Adelaida Mounes, a Justina A. de Del Castillo y a sus amigos y compañeros. Probablemente, tampoco sean casuales esas menciones, si se tiene en cuenta las palabras preliminares con que inicia su tesis: “La voluntad y perseverancia para culminar mis estudios, me han exigido el concurso de algo más superior a mis fuerzas y ese apoyo material e intelectual me obliga al reconocimiento”.<br />
La obra, escuetamente titulada con la palabra “Carbunclo”, cuenta con nueve apartados: Capítulo 1: Definición; Capítulo II: Historia; Capítulo III: Patogenia y vacunación ; Capítulo IV: Etiología; Capítulo V: Pronóstico; Capítulo VI: Diagnóstico; Capítulo VII: Anatomía patológica; Capítulo VIII: Tratamiento y Capítulo IX: Observaciones clínicas. En el último, el autor ofrece el estudio de cinco casos, todos ellos estudiados entre enero y septiembre de 1910, en el Hospital Muñiz.<br />
El texto, estilo y esquema se asemejan al modelo empleado para el desarrollo de trabajos de ese tipo en aquellos años. Si bien no era tan sustancioso el apartado erudito existente entonces sobre el tema en el país, le habían precedido en su contribución otras tres, producidas en las misma Facultad: «El carbunclo y su tratamiento» por Miguel Z. O’Farrell (Buenos Aires, 1894); «Seroterapia en el carbunclo externo del hombre», escrita por Fernando Dasso (Buenos Aires, 1900) y «Carbunclo externo del hombre» por José M. Gómez (Buenos Aires, 1903).<br />
Ni bien fue ingresada su proposición a la Facultad, el 1° de abril de 1911, el vicedecano Enrique Bazterrica designó una comisión revisora para el examen y dictamen de la misma, formada por los profesores Baldomero Sommer, catedrático titular de Clínica Dermatológica y Sifilográfica; José Penna, titular de la cátedra de Epidemiológica y Pedro Labaqui, de Patología Médica. La tesis fue aceptada por esa comisión, la cual recomendó su publicación.<br />
La tesis del flamante doctor Dehenne fue publicada ese mismo año, en un volumen de 117 páginas, impreso por «La Ciencia Médica», una librería y editorial instalada en la avenida Córdoba entre Junín y Ayacucho, propiedad de Arsenio Guidi Buffarini, médico italiano que fue representante del fascismo en la Argentina.<br />
No será su tesis el único escrito sobre temas médicos que publicó. En 1925 dedicó un artículo sobre “Curanderismo y charlatanismo profesional”, que vio la luz en la revista “La Semana Médica”.</p>
<p><strong>EN FRENCH</strong></p>
<p>Ni bien obtuvo su doctorado en Medicina, Alberto Dehenen se instaló primero en General Rodríguez, donde permaneció por espacio de un año y medio. Allí, además del ejercicio de su profesión, fue llamado a ejercer las funciones de juez de Paz; también, en 1911, integró la comisión que trabajó para la instalación de una estatua de Martín Rodríguez en la plaza principal de aquella ciudad.<br />
En 1912 arribó a French, Partido de 9 de Julio, donde se instaló con su familia. Estaba casado con Cleonice Manghi y fue padre de cuatro hijos: Alberto, Rodolfo, Cleonice y Amalia.<br />
En la localidad se vinculó enseguida a la sociedad, no solamente como médico sino también manteniendo un fuerte compromiso social con la comunidad. Durante más de tres lustros, hasta su muerte, mantuvo su domicilio en French donde por varios períodos fue el único médico establecido en el lugar; sobre todo, hasta la llegada del doctor Vicente del Giúdice. Fue un médico muy estimado por sus pacientes, a mucho de los cuales, por decisión personal, no solamente no les cobraba sus honorarios sino que, además, les costeaba los medicamentos de su propio peculio.</p>
<figure id="attachment_183815" class="wp-caption alignnone" aria-describedby="caption-attachment-183815"><img loading="lazy" decoding="async" class="size-full wp-image-183815" src="https://www.diarioel9dejulio.com.ar/wp-content/uploads/2025/05/Estadio-Alberto-Dehenen-byn.jpg" sizes="auto, (max-width: 791px) 100vw, 791px" srcset="https://www.diarioel9dejulio.com.ar/wp-content/uploads/2025/05/Estadio-Alberto-Dehenen-byn.jpg 791w, https://www.diarioel9dejulio.com.ar/wp-content/uploads/2025/05/Estadio-Alberto-Dehenen-byn-300x263.jpg 300w, https://www.diarioel9dejulio.com.ar/wp-content/uploads/2025/05/Estadio-Alberto-Dehenen-byn-768x674.jpg 768w, https://www.diarioel9dejulio.com.ar/wp-content/uploads/2025/05/Estadio-Alberto-Dehenen-byn-150x132.jpg 150w, https://www.diarioel9dejulio.com.ar/wp-content/uploads/2025/05/Estadio-Alberto-Dehenen-byn-696x611.jpg 696w" alt="" width="791" height="694" /><figcaption id="caption-attachment-183815" class="wp-caption-text">Acceso al Estadio «Alberto Dehenen», del Club Atlético French, institución de la cual fue fundador en 1925, hace un siglo, y también el primer presidente de su comisión directiva.</figcaption></figure>
<p><strong>LA POLÍTICA, SU PASIÓN</strong><br />
Ni bien se instaló en French comenzó a militar en las filas del Partido Conservador que, por aquellos años, tenía como principal referente político a Nicolás H. Robbio, entonces intendente municipal del Partido de 9 de Julio. La política se había convertido, quizá antes, en su gran pasión, asumida con singular vehemencia y tenacidad, en un contexto político donde predominaba el agresivo submundo de comité y la violencia caciquesca.<br />
En los comicios del 30 de noviembre de 1913, el doctor Dehenen fue elegido edil para el Concejo Deliberante de 9 de Julio. Asumió el 1° de enero de 1914 hasta el 31 de diciembre de 1915.<br />
Volvió a ser reelecto en las elecciones del 25 de noviembre de 1915 para proseguir como concejal en el período siguiente, a partir del 1° de enero de 1916; sin embargo, en esta ocasión no pudo completar el bienio, ya que en julio de 1917 el Departamento Deliberativo quedó en acefalía por la intervención nacional sobre la provincia de Buenos Aires.<br />
El 1° de mayo de 1918 fue constituido nuevamente el Concejo Deliberante y volvió a ocupar su escaño hasta el 31 de diciembre de 1919. Otro período le cupo cumplir concejal, desde enero de 1921 hasta diciembre de 1922.<br />
El doctor Dehenen, también, fue elegido diputado provincial, ingresando a la Cámara el 1° de mayo de 1920 hasta el 30 de abril de 1923.<br />
Su rol como legislador, su posición política respecto de Rodolfo Moreno y la derrota electoral que sufrió su partido en diciembre de 1921, le hicieron tomar distancia de Robbio. En octubre de 1921 el Partido Conservador local atravesaba una situación crítica. El diario “La Nación” de Buenos Aires, en su edición del 23 de abril de 1922, hacía referencia a la renuncia de Robbio al Partido Conservador y, meses antes, el periódico “El Orden” había anticipado esta disgregación, responsabilizando en buena medida a Dehenen:<br />
“Son los primeros coletazos del Morenismo en acción, bajo el patrocinio del caudillo-médico de French, que quiere abarcar todas sus influencias, por el hecho de que conquistó vez pasada una diputación inmerecida”, afirmaba “El Orden”.<br />
Por su temperamento y por su implicación política a veces pertinaz, Alberto Dehenen, debió sufrir la diatriba de la prensa de su tiempo, particularmente aquellos periódicos cuya pluma estaba movida por sus adversarios políticos. En los momentos más álgidos de las campañas proselitistas, los ataques eran agudos. Tal es el caso del suelto publicado el por el periódico “El Orden” el 22 de noviembre de 1921, bajo el título de “El doctor Alberto y una criatura insolente”, donde se decía: “El viernes pasado en Patricios, la ‘lengua universitaria’ del Doctor Alberto explotó con insultos que no deberían jamás de salir de boca de un individuo que pisó las aulas de la Universidad de Buenos Aires”.<br />
“Es perdonable -agregaba- en la criatura que los acompañaba porque, al fin y al cabo, al finalizar su ‘discurso’ se veía con diez pesitos en el bolsillo, y si se porta bien con los insultos le multiplica la cantidad. Pero en un hombre que ostenta todo un título de ‘dotor’, ¡eso sí que me parece ser repudiado! A pesar de que todos conocen el lenguaje de Don Alberto y hasta a sus mismos correligionarios le producen miasmas nauseabundas cuando se descuelga con su ‘oratoria’…”.</p>
<figure id="attachment_183822" class="wp-caption aligncenter" aria-describedby="caption-attachment-183822"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-183822 " src="https://www.diarioel9dejulio.com.ar/wp-content/uploads/2025/05/Captura-300x291.jpg" sizes="auto, (max-width: 272px) 100vw, 272px" srcset="https://www.diarioel9dejulio.com.ar/wp-content/uploads/2025/05/Captura-300x291.jpg 300w, https://www.diarioel9dejulio.com.ar/wp-content/uploads/2025/05/Captura-150x146.jpg 150w, https://www.diarioel9dejulio.com.ar/wp-content/uploads/2025/05/Captura.jpg 523w" alt="" width="272" height="264" /><figcaption id="caption-attachment-183822" class="wp-caption-text">Su esposa también tuvo actuación social en la localidad de French. Fotografía publicada en la Revista «PBT» de Buenos Aires,  en enero de 1914.</figcaption></figure>
<p><strong>SU RENUNCIA AL PARTIDO CONSERVADOR</strong><br />
El 27 de marzo de 1926, el doctor Alberto Dehenen, presentó su renuncia al Partido Conservador. Al respecto, en una carta dirigida al presidente de la Justa de Gobierno del Partido, Manuel F. Gnecco, explicaba que “esta resolución después de pertenecer al P.C. durante veintitrés años, ha sido meditada durante largo tiempo”.<br />
“No creo -añadía-, que un partido político pueda guardar cohesión sino vincula a sus hombres nada más que las posiciones personales. No creo, que pueda hacerse efectiva la oposición, cuando cada jefe de situación, busca su propio valimiento o el de su círculo; es así que se excluyen con habilidad malabarista, los hombres ilustrados cuya capacidad intelectual sumados a los méritos parlamentarios son desplazados por ‘caudillos’ jueces de sus propios valores, sin interesarse en una obra provechosa para el Partido y para los intereses del pueblo que representan”.<br />
“Estos y muchos otros fenómenos que vengo observando y son tan sabidos como largos de enumerar, me obligan a tomar esta re solución que apena profundamente mis sentimientos cívicos”, concluía.<br />
?Tal vez, Dehenen esperaba alguna señal favorable desde la dirigencia del partido, pero ese gesto nunca llegó; por el contrario, su renuncia fue tomada con evidente indiferencia.<br />
El 17 de noviembre del mismo año volvió a dirigirse a las autoridades del Partido Conservador, reclamando que no se le había dado un acuse de recibo a su esquela de marzo.<br />
“El delegado -decía en la misiva- de la Junta de Gobierno, Comandante Alberto Moreno ha estado en ésta, el día 4 del corriente, para presidir una parodia de reorganización del Partido, y, a pesar de ser aún, por no habérseme aceptado mi renuncia, miembro de la Junta de Gobierno del Partido Conservador, no ha guardado conmigo las más elementales consideraciones de cortesía, interpretando esa actitud, como una manifiesta hostilidad hacia mi afiliación política”.<br />
“Ratifico, pues, mi renuncia anterior y la reafirmo, esperando solamente el acuse recibo de la misma, porque no podría aceptar otra cosa, desde que en ninguna forma podría reintegrarme al Partido después de las desconsideraciones con que se me ha tratado”, afirmaba.<br />
Ese mismo día, a poco de los comicios de diciembre de 1926, dio a conocer la decisión de brindar su apoyo al “antipersonalista” Eduardo A. Fauzón, quien se enfrentaba en aquella contienda electoral a otro radical, Ramón N. Poratti y al histórico caudillo del Partido Conservador, Nicolás H. Robbio.<br />
El doctor Dehenen fundamentó su posición manifestando públicamente que, su apoyo al candidato del radicalismo, no significaba su incorporación a este partido “sino una concordancia de acción en el momento actual de la política”.<br />
Su renuncia al Partico Conservador, por un lado y la derrota de Fauzón por otro, debieron marcar el final de su carrera política.</p>
<p><strong>LA VERSION OFICIAL DE SU MUERTE</strong></p>
<p>Se encuentran envueltas en un océano de dudas las causas genuinas del asesinato del doctor Alberto Dehenen, un hecho que, en su tiempo, conmovió a la opinión pública y se mantuvo en la memoria de los nuevejulienses (no solamente en la de los vecinos de French) por varias décadas hasta que fue apagándose la existencia de sus coetáneos.<br />
La muerte del doctor Dehenen está rodeada de entresijos que, conel transcurrir de los años hizo que se tornen aún más caliginosos.</p>
<p>La versión oficial sobre la muerte del doctor Dehenen se desprende de una nota del 24 de febrero de 1930 firmada por el juez que entendió en la causa judicial seguida tras el hecho.<br />
En efecto, el autor de la muerte del médico era un joven proveniente de una conocida familia. Al prestar declaración ante las autoridades judiciales narró su versión de los hechos, la cual, en mayor o menor medida, coincidió con la relatada por los únicos dos testigos que presenciaron lo sucedido aquella noche del sábado 21 de diciembre de 1929.<br />
El homicida declaró que “siendo las veinte horas cuarenta y cinco minutos más o menos, después de haber cenado en su domicilio […], salió solo del mismo y se dirigió hasta la Confitería de Vicente Morrás que tiene establecida en dicho punto, donde bebió un café y poco después y sólo se dirigió hasta la plaza pública que allí existe, donde se encontró con dos menores con quienes dio una vuelta por ese sitio y luego los invitó a concurrir a la confitería que los señores Viola Hnos. poseen allí”.<br />
“Al llegar –prosigue el relato- frente al mismo, calle por medio del local que ocupa la ‘Unión Telefónica’, hallándose el interrogado situado hacia el lado interior de plaza […] de pronto fue sorprendido por un golpe de puño que le fue asestado desde atrás en la boca, lo que dio lugar a que fuera despedido a tres o cuatro metros de distancia sin conseguir no obstante la violencia del golpe caer a tierra, pues consiguió mantenerse en pie, yendo a dar sobre el cordón de la vereda… Seguidamente fue atacado a tiros de revólver reconociendo recién entonces que su agresor era el Dr. Alberto Dehenen quien parapetándose detrás de un árbol existente lugar continuó haciéndole fugo con el arma que esgrimía, por cuya razón el interrogado a su vez, para repeler la agresión y defenderse, sacó de entre sus ropas un revolver con el cuál y de una distancia de tres o cuatro metros, disparó a su atacante cinco tiros que era toda la carga que tenía el arma y seguidamente se encaminó hacía el local que ocupa la subcomisaría de policía. Dio cuenta de lo ocurrido al propio tiempo que hizo entrega del revólver empleado en el hecho…”.<br />
Según el matador, entre el doctor Dehenen y él no había mediado palabras antes del tiroteo; aunque reconoció que, entre la víctima y su familia había existido desde años antes una enemistad.<br />
La herida del proyectil se había alojado en el abdomen. Inmediatamente, el doctor Dehenen, en grave estado, fue atendido primero por el doctor Del Giúdice quien también residía en French para luego ser trasladado al Hospital de la Sociedad Protectora de los Pobres de 9 de Julio. Allí fue intervenido quirúrgicamente, pero con resultados infructuosos, pues falleció allí, un día después, a las seis horas.</p>
<figure id="attachment_183819" class="wp-caption alignnone" aria-describedby="caption-attachment-183819"><img loading="lazy" decoding="async" class="size-full wp-image-183819" src="https://www.diarioel9dejulio.com.ar/wp-content/uploads/2025/05/casa-del-Doctor-Dehenen-en-French.jpg" sizes="auto, (max-width: 960px) 100vw, 960px" srcset="https://www.diarioel9dejulio.com.ar/wp-content/uploads/2025/05/casa-del-Doctor-Dehenen-en-French.jpg 960w, https://www.diarioel9dejulio.com.ar/wp-content/uploads/2025/05/casa-del-Doctor-Dehenen-en-French-300x225.jpg 300w, https://www.diarioel9dejulio.com.ar/wp-content/uploads/2025/05/casa-del-Doctor-Dehenen-en-French-768x576.jpg 768w, https://www.diarioel9dejulio.com.ar/wp-content/uploads/2025/05/casa-del-Doctor-Dehenen-en-French-150x113.jpg 150w, https://www.diarioel9dejulio.com.ar/wp-content/uploads/2025/05/casa-del-Doctor-Dehenen-en-French-696x522.jpg 696w" alt="" width="960" height="720" /><figcaption id="caption-attachment-183819" class="wp-caption-text">Casa que habitó el Doctor Alberto Dehenen en la localidad de French.</figcaption></figure>
<p><strong>LO QUE ESCRIBIO LA PRENSA</strong><br />
En su edición del 25 de diciembre de 1929, <strong>EL 9 DE JULIO</strong>, describía el asesinato del doctor Dehenen como «un suceso sangriento, que ha llenado de luto a sus familiares y de sorpresa al vecindario»<br />
«Hombre -prosigue la crónica- de gran influencia en el Partido Conservador, actuó con singular éxito […], siendo generalmente el alma de la oposición donde actuaba con inteligencia y habilidad».<br />
Según el texto periodístico, «de carácter desgraciadamente amargado por los contrastes de la vida, con su temperamento extremadamente pasional, violento e impulsivo, llegaba en muchas oportunidades a colocarse en una situación que hacía temer por su vida».<br />
Le consideraban un «médico ilustrado, inteligente, reconocido por sus colegas por la eficacia de su labor».<br />
El 4 de enero de 1930, el periódico “El Pueblo” reproduce una carta de Mauricio Dehenen, familiar del médico malogrado:</p>
<p><em>Al ausentarme de la localidad, de donde motivos tan dolorosos me han traído a verter una lágrima fraternal por el pobre Alberto, no puedo me nos de sentir una reacción en mi amargado espíritu, al comprobar las demostraciones tan sinceras de dolor que ha con movido tantos corazones.</em><br />
<em>Ruego señor Director quiera hacer llegar por intermedio de su periódico mi más sincero agradecimiento en primer término al Cuerpo Médico, que agotó toda su ciencia a conciencia por salvarle, vencida esta por la fatalidad del destino, agradezco ese dolor unánime del pueblo.</em></p>
<p>Pocos días después, también “El Pueblo”, se refería a la consternación que había causado la muerte de Dehenen:</p>
<p><em>Días pasados hemos tenido necesidad de visitar los dominios de la ciudadela de French, y de ella hemos traído el eco recordativo de la tragedia, por cuanto aún perdura en el ánimo de aquella vecindad, una excitación algo así como dolorosa, caótica, por la tristísima anormalidad que costara la vida del querido amigo y generoso médico Dr. Alberto Dehenen.</em><br />
<em>Reflejase en los familiares del camarada desaparecido, la impresión afligente que implica en un todo el valor del hombre bueno, y esa impresión se robustece más y más: en los corazones humildes, en los espíritus selectos y justicieros, en los hogares que tantas veces visitó, donde el médico y amigo llegó siempre en buena hora para alivio del enfermo y gratitud del desheredado de la fortuna.</em><br />
<em>Dolorosa impresión de incertidumbre que comparten los amigos del Dr. Dehenen y lamentan muy de corazón los que sabían de sus bondades y gestos de hombre derecho; dolorosa impresión que encierra en todo su profundísimo un misterio que no verá jamás la luz de la verdad.</em></p>
<figure id="attachment_183820" class="wp-caption alignnone" aria-describedby="caption-attachment-183820"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-183820 size-large" src="https://www.diarioel9dejulio.com.ar/wp-content/uploads/2025/05/alberto-dehenen-la-primera-1024x427.jpeg" sizes="auto, (max-width: 696px) 100vw, 696px" srcset="https://www.diarioel9dejulio.com.ar/wp-content/uploads/2025/05/alberto-dehenen-la-primera-1024x427.jpeg 1024w, https://www.diarioel9dejulio.com.ar/wp-content/uploads/2025/05/alberto-dehenen-la-primera-300x125.jpeg 300w, https://www.diarioel9dejulio.com.ar/wp-content/uploads/2025/05/alberto-dehenen-la-primera-768x320.jpeg 768w, https://www.diarioel9dejulio.com.ar/wp-content/uploads/2025/05/alberto-dehenen-la-primera-150x63.jpeg 150w, https://www.diarioel9dejulio.com.ar/wp-content/uploads/2025/05/alberto-dehenen-la-primera-696x290.jpeg 696w, https://www.diarioel9dejulio.com.ar/wp-content/uploads/2025/05/alberto-dehenen-la-primera-1068x445.jpeg 1068w, https://www.diarioel9dejulio.com.ar/wp-content/uploads/2025/05/alberto-dehenen-la-primera.jpeg 1098w" alt="" width="696" height="290" /><figcaption id="caption-attachment-183820" class="wp-caption-text">El doctor Dehenen junto a otros médicos de la región durante una de las primeras asambleas de la Compañía de Seguros «La Primera», celebrada en 9 de Julio, en 1923. (Gentileza Roberto G. Castro / Nora Tapia).</figcaption></figure>
<p><strong>PALABRAS FINALES</strong><br />
El 25 de julio de 1930, el juez Gualberto M. Illescas dispuso el sobreseimiento definitivo de quien había cometido el homicidio del doctor Dehenen, argumentando que actuó “en defensa exclusiva de su vida”.<br />
Por Ley n° 4506 del 27 de octubre de 1936, la Legislatura de la Provincia de Buenos Aires le otorgó un subsidio de quince mil pesos a su viuda y a sus hijos menores.<br />
Tal como lo refiere “El Pueblo”, han quedado velados en el misterio los móviles que condujeron al doctor Dehenen al fatal desenlace. Como dijimos en la introducción a esta semblanza, su nombre hoy se sigue mencionando toda vez que se hace referencia al Club Atlético French.<br />
Como por un extraño juego casual, ha querido el destino que un descendiente directo del joven que causó la muerte el doctor Dehenen, abrace la carrera de medicina, convirtiéndose también en médico cirujano.</p>
<p><strong>BIBLIOGRAFIA Y FUENTES</strong></p>
<ul>
<li>Archivo de Publicaciones Periodísticas “Esc. Ricardo Germán López” de Diario EL 9 DE JULIO. Acervo hemerográfico propio.</li>
<li>“El 9 de Julio”, 9 de Julio, 25 de diciembre de 1929.</li>
<li>“El Orden”, edición especial, 9 de Julio, 29 de octubre de 1938.</li>
<li>“El Pueblo”, 9 de Julio, 4 de enero de 1930.</li>
<li>“El Pueblo”, 9 de Julio, 8 de enero de 1930.<br />
“La Vanguardia”, Buenos Aires, 22 de febrero de 1923.</li>
<li>“La Voz”, Maipú, 24 de abril de 1922.</li>
<li>“Touring Club Argentino”, revista mensual, marzo de 1922.</li>
<li>Boletín Oficial de la República Argentina, 20 de agosto de 1929.</li>
<li>Datos gentilmente aportados en una entrevista con “Niní” Pérez.</li>
<li>Dehenen Alberto, <em>Carbunclo</em>, Buenos Aires, “La Ciencia Médica”, 1911.</li>
<li>Malvido Darío, <em>Historia de «General Rodríguez»: pueblo y partido. Antecedentes y período 1864-1930</em>.</li>
<li><em>Quarterly Cumulative Index to Current Medical Literature</em>, 11, enero a junio de 1926, Chicago, American Medical Association.</li>
<li>Raffo Victor– Yanes Alfredo, <em>Un pionero llamado Banfield. Origen del Club Atlético Banfield y de la comunidad británica de Lomas de Zamora</em> (gentileza de Guillermo Blanco).</li>
<li>Revista “PBT”, Buenos Aires, 3 de enero de 1914.</li>
<li>Revista «La República», año VII, n° 15, Buenos Aires, junio de 1926.</li>
</ul>
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		<title>Hilario Lagos y los comienzos del tiro en 9 de Julio</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Hector Iaconis]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 16 Apr 2025 19:25:20 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Historias de vida]]></category>
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					<description><![CDATA[Recopilación y selección: Héctor José Iaconis. Este año, 2025, se cumplieron 120 años de la imposición del nombre de Coronel Lagos a la calle de la ciudad que, en la actualidad, aun lo conserva. También, transcurrieron 150 años del primer campeonato de tiro efectuado en la República Argentina que tuvo lugar en 9 de Julio. [&#8230;]]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p><em><img loading="lazy" decoding="async" class="alignleft wp-image-141568 size-thumbnail" src="https://www.cronicasnuevejulienses.com.ar/wp-content/uploads/2024/04/hector2-150x150.jpg" alt="" width="150" height="150" srcset="https://www.cronicasnuevejulienses.com.ar/wp-content/uploads/2024/04/hector2-150x150.jpg 150w, https://www.cronicasnuevejulienses.com.ar/wp-content/uploads/2024/04/hector2-300x300.jpg 300w, https://www.cronicasnuevejulienses.com.ar/wp-content/uploads/2024/04/hector2-200x200.jpg 200w, https://www.cronicasnuevejulienses.com.ar/wp-content/uploads/2024/04/hector2-400x400.jpg 400w, https://www.cronicasnuevejulienses.com.ar/wp-content/uploads/2024/04/hector2-420x420.jpg 420w, https://www.cronicasnuevejulienses.com.ar/wp-content/uploads/2024/04/hector2.jpg 584w, https://www.cronicasnuevejulienses.com.ar/wp-content/uploads/2024/04/hector2-100x100.jpg 100w" sizes="auto, (max-width: 150px) 100vw, 150px" />Recopilación y selección: Héctor José Iaconis.</em></p>
<p>Este año, 2025, se cumplieron 120 años de la imposición del nombre de Coronel Lagos a la calle de la ciudad que, en la actualidad, aun lo conserva. También, transcurrieron 150 años del primer campeonato de tiro efectuado en la República Argentina que tuvo lugar en 9 de Julio. Ambas efemérides están ligadas a la figura de Hilario Lagos.</p>
<p>El 27 de febrero de 1905, el Concejo Deliberante de 9 de Julio trató un proyecto de ordenanza enviado por el Departamento Ejecutivo por medio del cual proponía “la nomenclatura de algunas calles nuevas que han sido habilitadas por la subdivisión de las quintas números 4, 5, 21 y 41”. Se trataba, en efecto, de seis calles, una de las cuales fue denominada “Coronel Lagos”.<br />
Por entonces, desempeñaba las funciones de intendente municipal de 9 de Julio, Nicolás L. Robbio. Aquella sesión fue presidida por Vicente P. Puyade y asistieron los ediles Juan Gougy, Tomás Sheridan, Gregorio Illescas, Francisco Avansini y Juan Duarte (padre de Eva Perón). Los concejales aprobaron favorablemente la disposición sugerida por el intendente municipal. Por aquellos años, los integrantes del Concejo Deliberante, sujetos bajo la influencia política de Robbio, solían aprobar sus requerimientos sin mayores análisis y debates, salvo excepciones.<br />
Tras la comunicación respectiva enviada desde el Concejo al Departamento Ejecutivo, la ordenanza entró en vigor y la calle Coronel Lagos recibió formalmente el nombre que aún ostenta.</p>
<figure id="attachment_180613" class="wp-caption alignnone" aria-describedby="caption-attachment-180613"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-180613 size-medium" src="https://www.diarioel9dejulio.com.ar/wp-content/uploads/2025/02/Coronel-Lagos-Hilario-2-251x300.jpg" sizes="auto, (max-width: 251px) 100vw, 251px" srcset="https://www.diarioel9dejulio.com.ar/wp-content/uploads/2025/02/Coronel-Lagos-Hilario-2-251x300.jpg 251w, https://www.diarioel9dejulio.com.ar/wp-content/uploads/2025/02/Coronel-Lagos-Hilario-2-150x179.jpg 150w, https://www.diarioel9dejulio.com.ar/wp-content/uploads/2025/02/Coronel-Lagos-Hilario-2-300x358.jpg 300w, https://www.diarioel9dejulio.com.ar/wp-content/uploads/2025/02/Coronel-Lagos-Hilario-2-696x831.jpg 696w, https://www.diarioel9dejulio.com.ar/wp-content/uploads/2025/02/Coronel-Lagos-Hilario-2.jpg 711w" alt="" width="251" height="300" /><figcaption id="caption-attachment-180613" class="wp-caption-text">Coronel Hilario N. Lagos.</figcaption></figure>
<p><strong>BREVE NOTICIA BIOGRAFICA</strong><br />
Hilario Lagos había nacido en Pergamino el 7 de noviembre de 1840, siendo sus padres el general Hilario Lagos y Toribia de la Fuente.<br />
Cursó sus primeros estudios en el Instituto Filantrópico Bonaerense y, contado trece años de edad, ingresó al Colegio del Uruguay, donde adquirió las primeras nociones de la formación militar.<br />
Hacia 1856 ingresó en el ejército de la Confederación, en calidad de sargento distinguido. Al año siguiente, fue destinado al Regimiento “19 de Mayo”, guarnecido en San José del Uruguay. En 1859, marchó a Mendoza y a San Juan, recibiendo la jerarquía de capitán graduado el 4 de abril de 1860.<br />
Participó en las batallas de Cepeda y Arroyo del Medio y prestó servicios en la Inspección General del Ejército y Comandancia de la Armada, con asiento en Paraná.<br />
En 1861, formó parte de las fuerzas que emprendieron la campaña en Córdoba al mando del presidente de la Confederación, Santiago Derqui. De regreso, actuó en la batalla de Pavón, el 17 de septiembre de 1861, bajo las órdenes del general José María Francia.<br />
En 1862 participó en la campaña del interior como ayudante de campo del general Wenceslao Paunero, y en 1863 pasó a la Frontera Norte de Santa Fe, al mando del general Conesa. Luchó contra fuerzas montoneras en 1865 en La Carlota, Pastos Altos y Las Liebres.<br />
En la guerra del Paraguay sólo actuó unos dos a tres meses, en 1866, como ayudante del general Mitre. Este, en una certificación de aquellos servicios que le extendió a Lagos el 15 de septiembre de 1891, dice: «desempeñando sus deberes con honor y que en seguida pasó a formar parte de la División desprendida de dicho Ejército para atender a la pacificación del interior, concurriendo así, en otro teatro de guerra, al éxito de la campaña en que estaba empeñada la República». Por esta participación, el coronel Lagos recibió el 25 de octubre de 1894 la medalla de oro por la terminación de la guerra<br />
En agosto de 1868, se lo destinó a guarnecer la Frontera Sur de Córdoba, y en 1872, la Frontera Norte de Buenos Aires. Prestó servicios en la Frontera Oeste, como jefe de la misma, pudiéndose vincular entonces con los vecinos del pueblo de 9 de Julio (sobre este aspecto, nos ocupares en una próxima nota). Entre julio y septiembre de 1872 fue jefe del Regimiento 5° de Caballería de Línea.<br />
En 1878 fue designado jefe de las fuerzas militares puestas a las órdenes del Interventor Nacional en Corrientes y, en 1879, participó en la campaña al Desierto emprendida por Roca.<br />
Fue legislador en dos ocasiones, como diputado nacional por Buenos Aires. Antes de ser elegido en la primera ocasión, «deseando hacer uso de sus derechos de ciudadano, de acuerdo a los derechos que la Constitución acuerda a todo argentino» (oficio del 13 de febrero de 1880), pidió su baja al Ejército y se incorporó a la lucha política.<br />
En junio de 1880, se incorporó a las fuerzas revolucionarias como jefe de la defensa de la Capital, dirigiendo los combates de San José de Flores y Corrales.<br />
Estando dado de baja del Ejército, en 1883, el Senado prestó acuerdo para reincorporarlo junto con otros jefes y oficiales comprometidos en la Revolución de 1880. Fue nombrado en 1886, Inspector de las fronteras de Salta y Jujuy.<br />
El 13 de julio de 1888 se hizo cargo de su función como Director del Banco de la Provincia de Buenos Aires. En 1892, se lo designó miembro de la Comisión inspectora del Colegio Militar, último cargo que sirvió en el ejército.<br />
Falleció en Buenos Aires, el 27 de noviembre de 1895.<br />
También lleva su nombre una estación ferroviaria y una localidad ubicada en el Departamento de Chapaleufú, en la Provincia de La Pampa.</p>
<p><strong>UNA CALLE</strong></p>
<p>Cuando, el 27 de febrero de 1905, el Concejo Deliberante de 9 de Julio impuso el nombre del coronel Hilario Lagos a una calle del pueblo, el recuerdo de su figura todavía estaba vigente entre los pobladores. Habían transcurrido apenas una treintena de años y, al menos los vecinos más añosos, recordaban su paso por estas tierras cuando 9 de Julio era aún un pueblo de frontera, cercano a la guarnición militar establecida en el Fuerte “General Paz” (este pertenecía, entonces, a la jurisdicción del Cuartel III del Partido de 9 de Julio).<br />
El propio Nicolás L. Robbio, intendente municipal de 9 de Julio en 1905, promotor de ese homenaje a Lagos, lo había tratado; en el contexto de esa relación, a veces tensa, entre los oficiales militares de frontera y las autoridades civiles de las municipalidades de campaña. Más aún, también vivía en el pueblo uno de sus camaradas de armas, el teniente coronel Santos Plazas, ya anciano, en su casa de calle Libertad casi Buenos Aires (hoy avenida San Martín).</p>
<p><strong>EN LA FRONTERA OESTE Y EN 9 DE JULIO</strong><br />
Hacia 1872, Lagos, con algunas alternancias, comenzó a revistar en la Frontera del Oeste. A partir del 4 de julio de 1872 ejerció el comando de la Frontera Oeste de Buenos Aires, con retención del mando del Regimiento 5° de Caballería, cargo aquel que recibió del coronel Levalle, en Fuerte “General Paz”.<br />
Como señalamos antes, si bien la comunicación de coronel Lagos con la autoridad civil del pueblo de 9 de Julio fue fluida, no siempre esta relación estaba libre de tensiones e inquietudes. El 3 de septiembre de 1872, Lagos avisó al juez de Paz de 9 de Julio, Enrique Bouquet que se temía que, desde el sur, arribara un ataque de aborígenes liderados por Calfucurá. Pocos días después reiteró el aviso. La invasión, efectivamente, se produjo el día 19 de ese mes y aquellas lanzas fueron capitaneadas por el valeroso cacique Namuncurá, siendo uno de sus objetivos la tribu de Coliqueo y algunos establecimientos rurales del Partido.<br />
En una nota del 23 de septiembre de 1872, que envió al ministro de Gobierno de la Provincia de Buenos Aires, el juez de Paz de 9 de Julio se quejaba de la poca acción de las fuerzas al mando de Lagos, para sofocar el ataque. Por el contrario, elogiaba el desempeño del comandante Garmedia, manifestando una evidente predilección por el segundo.<br />
Probablemente, el temperamento de Lagos tampoco haya favorecido la relación con los “indios amigos” que vivía cerca de 9 de Julio, particularmente en la Tapera de Díaz. El 23 de octubre de 1873, en una carta dirigida al juez de Paz de 9 de Julio, Juan Esteban Trejo, el cacique Coliqueo se quejaba de los atropellos que recibía de parte del coronel Lagos.<br />
“El proceder escandaloso de ese jefe de Fronteras que viene buscando el caudillaje de una tribu amiga…”, aseguraba el líder de los indígenas amigos.</p>
<figure id="attachment_180916" class="wp-caption alignnone" aria-describedby="caption-attachment-180916"><img loading="lazy" decoding="async" class="size-full wp-image-180916" src="https://www.diarioel9dejulio.com.ar/wp-content/uploads/2025/03/plano.jpg" sizes="auto, (max-width: 984px) 100vw, 984px" srcset="https://www.diarioel9dejulio.com.ar/wp-content/uploads/2025/03/plano.jpg 984w, https://www.diarioel9dejulio.com.ar/wp-content/uploads/2025/03/plano-249x300.jpg 249w, https://www.diarioel9dejulio.com.ar/wp-content/uploads/2025/03/plano-851x1024.jpg 851w, https://www.diarioel9dejulio.com.ar/wp-content/uploads/2025/03/plano-768x924.jpg 768w, https://www.diarioel9dejulio.com.ar/wp-content/uploads/2025/03/plano-150x180.jpg 150w, https://www.diarioel9dejulio.com.ar/wp-content/uploads/2025/03/plano-300x361.jpg 300w, https://www.diarioel9dejulio.com.ar/wp-content/uploads/2025/03/plano-696x837.jpg 696w" alt="" width="984" height="1184" /><figcaption id="caption-attachment-180916" class="wp-caption-text">Detalle del «Plano del terreno recorrido por las fuerzas espedicionarias, al mando del Tente. Coronel Dn. Hilario Lagos, de la Frontera Oeste (fuerte Gral. Paz) á los Toldos de Picen», plano levantado por orden del Ministro de Guerra y Marina Martín de Gainza, por el ingeniero militar Federico L. Melchert.</figcaption></figure>
<p>En septiembre de 1874, los partidarios del general Mitre, que era candidato a la presidencia, denunciaron que el resultado de los comicios que había otorgado el triunfo a Nicolás Avellaneda era producto del fraude. Iniciaron un levantamiento armado que habrá de concluir en noviembre con la derrota de las fuerza de Mitre en la batalla de La Verde, en los campos ubicados cerca de la localidad de Del Valle, Partido de 25 de Mayo.<br />
Apenas iniciado el movimiento de las fuerzas revolucionarias en 9 de Julio, Lagos se enfrentó con ellas en el paraje “El Socabón” y en “Pozo Pampa”. Como jefe de vanguardia del ejército del Oeste, comandado por coronel Luis María Campos, combatió en los encuentros parciales de Las Flores, Paso del Gualicho, Chacarí, Olavarría y Blanca Chica. Se enfrentó, asimismo, al cacique Cipriano Catriel, con 2000 lanzas de pelea, incorporado a las fuerzas revolucionarias. Seguidamente, pasó a dirigir el del Ejército del Sur, a las órdenes del coronel Julio Campos, sofocando las sublevaciones en Junín, donde hubo capitulado el general Mitre.<br />
Por haber contribuido a apagar el levantamiento “mitrista”, Hilario Lagos, fue ascendido a coronel “en el campo de batalla”, el 2 de diciembre de 1874.<br />
Cabe recordar que, en los últimos años, Lagos había manifestado su interés de alejarse de la comandancia de fronteras. Había presentado sucesivas cartas de renuncia, el 17 de octubre de 1875 y el 10 de enero del año siguiente. Esta última, por su carácter de indeclinable, le fue aceptada por el presidente Avellaneda el 16 del mismo mes.<br />
Prosiguió en el Fuerte “General Paz” como jefe del Regimiento 2° de Caballería, desde 7 de marzo de 1876. Sin embargo, su estancia en la Frontera será por poco tiempo pues, en mayo del mismo año, se le autorizó para permanecer temporalmente en Buenos Aires.<br />
Lagos fue uno de los tantos jefes militares masones que vivieron en el Fuerte “General Paz”. Lagos se había iniciado en la masonería en la Logia “Tolerancia” No. 4, el 18 de abril de 1872.<br />
En su libro Croquis y siluetas militares. Escenas contemporáneas de nuestros campamentos, Eduardo Gutiérrez se ocupa con profusión de la participación del coronel Lagos en la Frontera del Oeste, cuando la comandancia se hallaba instalada en el Fuerte “General Paz”.<br />
“Pocos militares -decía Gutiérrez- tan dignos y tan leales, tan bravos y tan abnegados, como Hilario Lagos… Jefe experto, no hay dificultad ni peligro capaz de arredrarlo ó doblegar su carácter de rara firmeza y de excesiva nobleza. Sereno, sereno y tranquilo en el combate, él acude á todos los puntos, tomando sobre el terreno las prudentes medidas que son del caso, condiciones que le han hecho hacer una figura brillante siempre que ha mandado en jefe”.<br />
“Humilde y generoso – prosigue- ha salido siempre de los primeros á ocupar su puesto de peligro, volviendo al silencio del hogar cuando aquél ha pasado y la patria no ha necesitado más el servicio de los buenos. En el cuartel como en el hogar, en la sala como en la calle, de lejos ó de cerca, en el combate como en la fiesta, siempre es el mismo hombre, igualmente bueno, igualmente digno y generoso, sin que los reveses de la suerte y los contrastes de la vida, dolorosos muchas veces, hayan logrado quebrar la altivez legitima y noble de su carácter. Como jefe, en el servicio y fuera de él, ha sido siempre el mejor amigo de sus subalternos, quienes jamás encontraron cerrada su puerta para pedir una justa reparación. Magnánimo y bueno, fue siempre enemigo de los castigos brutales aplicados á la tropa, que tuvo siempre en él un protector y un padre”.<br />
Con tan excedido ensalzamiento lo describía estando aún con vida el personaje. Y al comenzar a trazar esta semblanza de su persona, lo definía como “una lámina de acero, que no hay fuerza capaz de torcer”. Probablemente, ello se ajuste un poco más a la verdad y se corresponda con la opinión que tenía de él quien había sido su jefe, el general Campos: «es muy susceptible y difícil de ser mandado”.</p>
<p><strong>EL CONCURSO</strong></p>
<p>La realización del primer campeonato de tiro del país, según lo refiere José Viale Avellaneda (1883-1928), tuvo lugar en 9 de Julio. En este acontecimiento tuvo gravitación el jefe de la Frontera Oeste, Hilario Lagos quien incentivó a la colectividad británica instalada en 9 de Julio a practicar tiro y organizar este campeonato memorable.<br />
Reconocido periodista, nieto del presidente Nicolas Avellaneda, fallecido todavía joven el 13 de agosto de 1928, poseyó en el diario “La Nación” una columna en la cual publicada sabrosas crónicas sobre el pasado porteño o las costumbres del país de antaño.<br />
Entusiasta de las competencias hípicas, Viale Avellaneda escribió un excelente y documentado ensayo sobre el turf y, en la misma línea, se ocupó de otros deportes, entre ellos del tiro.<br />
Precisamente, en “La Nación”, el 19 de abril de 1925, publicó un artículo sobre “Los comienzos del tiro”, donde evoca aquel primer campeonato. A continuación insertaremos las atractivas referencias que ofrece el citado autor.<br />
Al crearse el Partido de 9 de Julio en 1863, y establecerse la línea de Fronteras del Oeste, esos magníficos campos, en diez leguas a la redonda, fueron poblados por varios británicos.<br />
En 1874 fue formado el Club de Steeplechase de 9 de Julio ocupando los cargos de presidente, vicepresidente y secretario, respectivamente, F. R. St.John, Federico Fletcher y W. E. Darbyshire.<br />
El Club obtuvo de la Municipalidad un terreno de 48 cuadras, ubicado un lugar conveniente y no muy distante del pueblo. Se trazó una pista circular de 16 cuadras, la cual se dividió en tres canchas; la interior para el «steeplechase», la de afuera para las carreras de vallas y la del medio para las carreras a pie.<br />
Estaban tan bien separadas unas de otras con una línea de banderas que era difícil pasar a otra, aún para los que por primera vez corrían en ellas. En todo el tiempo que funcionó esta pista nunca se anotó una equivocación.<br />
Próximo al lugar de llegada se levantó una amplia tribuna con comodidad para trescientos espectadores.<br />
Esta asociación, posiblemente con el propósito de que las habitantes vieran un conocimiento preciso de las armas de fuego, tan necesarias en esos parajes amenazados constantemente por los malones indígenas, al inaugurar su circo de carreras organizó un campeonato de tiro, que dada su reglamentación, la fiscalización bajo la cual se disputó, el número de competidores que intervinieron y la importancia de los premios asignados a los vencedores, puede considerarse como el primero y más importante de los concursos verificados hasta ese momento en la República.</p>
<p><img loading="lazy" decoding="async" class="alignnone size-full wp-image-181072" src="https://www.diarioel9dejulio.com.ar/wp-content/uploads/2025/03/Lagos2.jpg" sizes="auto, (max-width: 685px) 100vw, 685px" srcset="https://www.diarioel9dejulio.com.ar/wp-content/uploads/2025/03/Lagos2.jpg 685w, https://www.diarioel9dejulio.com.ar/wp-content/uploads/2025/03/Lagos2-300x242.jpg 300w, https://www.diarioel9dejulio.com.ar/wp-content/uploads/2025/03/Lagos2-150x121.jpg 150w" alt="" width="685" height="552" /></p>
<p>El 16 de abril de 1875, fue el día designado para su inauguración y la primera parte del programa la constituía un campeonato de tiro. La tribuna había sido adornada con ramas de árboles y los colores de las banderas de todas las naciones formaban pabellón a la argentina.-<br />
La banda del Regimiento 7, destacada en esos parajes y gentilmente cedida por su Jefe, el coronel Lagos, contribuía a animar el ambiente. Un conjunto de damas de las estancias vecinas luciendo vistosas prendas ocupaba los tramos de la tribuna, que presentaba un admirable golpe de vista.<br />
El primer tramo de la tribuna se había dispuesto para que los competidores del concurso de tiro hicieran sus disparos.<br />
Con un premio denominado “Nueve de Julio” en dinero efectivo de 750 pesos, a una distancia de 100 yardas y un máximum de 28 puntos, con una entrada de 50 pesos, seis competidores se presentaron a disputarlo, con el siguiente resultado: 1°) Federico Fletcher; 2°) R. Hammond y 3°) A. Darbyshire.<br />
El segundo concurso fue el más importante de todos. El premio consistía en un rifle «Express» donado por St. John . La entrada era de 100 pesos, con un máximum de 30 puntos en cinco tiros a 100 yardas. Intervinieron 24 competidores, todos ellos muy expertos, obteniendo una brillante victoria el coronel Hilario Lagos, que se anotó a su favor 29 puntos.<br />
Al conocerse los tiros marcados por el coronel Lagos la concurrencia lo saludó con grandes aplausos y hurras.-<br />
Muy interesante resultó el tercer concurso por la novedad con que había sido concertado. A una distancia de 100 yardas y en el término de un minuto y medio, era necesario marcar el mayor número de puntos para adjudicarse un premio de 750 pesos. La entrada era de 25 pesos y en el mismo intervinieron seis competidores.<br />
Verificada la prueba se computaron a Anastasio Prieto 10 puntos en 8 tiros, y al M. González igual número de puntos en 9 tiros. Efectuado el desempate se clasificó primero González con 15 puntos en 9 tiros. Su rival, en igual número de tiros, sólo marcó 8 puntos.<br />
En este evento también se disputó un concurso de revólver, abierto a todo tirador a una distancia de 25 yardas, debiendo hacerse cinco disparos, con un máximum de 20 puntos, por un premio de 500 pesos y una entrada de 25 pesos. Las armas que se emplearan podían pertenecer a cualquier marca. Anastasio Prieto y Federico Fletcher se clasificaron primeros con 13 puntos cada uno. En el desempate, terminó ganando Fletcher; sin embargo, el premio le fue adjudicado a Prieto, pues existía una cláusula en el reglamento por la cual ningún competidor podía adjudicarse más de un premio y Fletcher se encontraba dentro de esa condición por haber ganado el premio “Nueve de Julio”.<br />
El campeonato concluyó con el «Consolation Stakes» con un premio de 500 pesos y una entrada de 25. Se trataba de cinco tiros en una distancia de 50 yardas y un máximum de 20 puntos, en el que tomaron parte 9 competidores, obteniendo el premio D. Mariano F. Bisus que se anotó 17.<br />
Así terminó el concurso de tiro, con resultados satisfactorios, especialmente para los caballeros criollos, quienes triunfaron en una bue na proporción de las pruebas, y que a juzgar por sus manifestaciones salieron muy satisfechos del nuevo entretenimiento.<br />
Fletcher fué el encargado de dirigir el concurso, secundado por Darbyshire que señalaba los impactos, llenando su cometido a satisfacción de todos. Los blancos y cartones que se utilizaron eran circulares y de las mismas dimensiones que los usados en el famoso tiro de Wimbledon.<br />
Por la noche, en el local del Club, en el pueblo, se sirvió una banquete ofrecido por los miembros de la Comisión, al cual asistió un regular número de caballeros, brindándose en honor del Presidente de la República, Nicolás Avellaneda y del Ministro de Guerra, Adolfo Alsina, que estaba representado por el jefe de las fuerzas de la Frontera del Oes te, coronel Lagos.<br />
El coronel Lagos, asimismo, contestó los brindis, haciéndolo en honor de la reina de Gran Bretaña y de los británicos y por el señor St. John, cuya ausencia se lamentaba.<br />
También se brindó por los señores Darbyshire y Fletcher, por las damas del pueblo de 9 de Julio, por el juez de Paz, por los amigos ausentes y por los primeros pobladores de la región. Horas después la concurrencia ocupó el salón de baile, y en uno de los intervalos una de las damas presentes le hizo entrega a los triunfadores del día de los premios obtenidos. La animación se mantuvo hasta una hora avanzada, concluyendo así ese día agradable que ha quedado marcado como uno de los primeros hitos deportivos en la historia de 9 de Julio.</p>
<p><strong>BIBLIOGRAFIA Y FUENTES</strong><br />
A continuación señalaremos las fuentes bibliografía consultada que corresponden a las tres partes de este artículo:<br />
– Buenaventura N. Vita, <em>Crónica Vecinal de Nueve de Julio</em>. 1871-1877, parte inédita.<br />
– Album “El Orden”, edición especial, octubre de 1938.<br />
– Archivo de Publicaciones Periodísticas “Escribano Ricardo Germán López” del Diario EL 9 DE JULIO.<br />
– Colección «The Standard». Biblioteca «Max von Buch.» de la Universidad de San Andrés.<br />
– <em>Resumen de la foja de servicios militares del señor coronel H. Lagos, desde el 10 de abril de 1856 hasta el 10 de abril de 1893</em>, Buenos Aires, Ejército Argentino, 1893.<br />
– «Un héroe olvidado. El coronel don Hilario Lagos», en Revista “Caras y Caretas”, Buenos Aires, 6 de julio de 1935.<br />
– José Viale Avellaneda, “Los comienzos del tiro” en Diario “La Nación”, Buenos Aires, 19 de abril de 1925.<br />
– Carlos Antonio Moncaut, <em>Coronel Hilario Nicandro Lagos. 1840-1895. Una vida olvidada de luchas y sacrificios</em>, Buenos Aires, Ministerio de Economía de la Provincia, 1979.<br />
– Eduardo Gutiérrez, <em>Croquis y siluetas militares. Escenas contemporáneas de nuestros campamentos</em>, Buenos Aires, Editorial Hachette, 1956.<br />
– Vicente Osvaldo Cutolo, <em>Nuevo Diccionario Biográfico Argentino (1750-1930)</em>, Buenos Aires, Editorial Elche, 1975, tomo IV.<br />
– Jacinto R. Yaben, <em>Biografías Argentinas y Sudamericanas</em>, Buenos Aires, Editorial Metrópolis, 1939, tomo III.<br />
– Leonardo Canciani, “Formación, trayectoria y perfiles de los jefes militares de la frontera bonaerense (de la postindependencia a la consolidación estatal)”, en “Claves. Revista de Historia”, VOL.6,N°11, MONTEVIDEO, julio-diciembre de 2020, doi: 10.25032/crh.v6i11.11.<br />
– Leonardo Canciani, “Aportes para el estudio de las resistencias al servicio miliciano en la campaña bonaerense: los personeros de nueve de julio (segunda mitad del siglo XIX)”, en Anuario IEH, Universidad Nacional del Centro de la Provincia de Buenos Aires, Facultad de Ciencias Humanas, Instituto de Estudios Histórico-Sociales “Prof. Juan Carlos Grosso”, n° 29 y 30, 2014-2015.<br />
– Juan Bautista Leoni, Diana Sandra Tamburini, Teresa Acedo y Graciela Scarafía, “El estado de miseria en que se hallaba entonces la oficialidad del Fuerte Paz…”: Narrativas discordantes en torno a las condiciones de vida en el Fuerte General Paz (Frontera Oeste de Buenos Aires, 1869-1877); en Revista “Tefros”, Universidad Nacional de Río Cuarto. Facultad de Humanidades; n° 20; 1; enero de 2022.<br />
– Juan Bautista Leoni, Diana Sandra Tamburini, Teresa Acedo y Graciela Scarafía , “Fortificando el desierto: La transformación del paisaje pampeano en el territorio del actual partido de Carlos Casares, 1869 – 1877”, en “Anuario de Arqueología”, n° 5, Universidad Nacional de Rosario, Departamento de Arqueología, Escuela de Antropología, Facultad de Humanidades y Artes, 2013.</p>
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		<title>Tomás Cosentino. Una figura destacada de nuestra historia</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Hector Iaconis]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 29 Mar 2024 13:51:52 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[General]]></category>
		<category><![CDATA[Historias de vida]]></category>
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		<title>Se cumplirá el 50° aniversario del fallecimiento de Enrique Catani</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Hector Iaconis]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 19 Jan 2024 11:38:42 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Historias de vida]]></category>
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					<description><![CDATA[En poco días se cumplirá el 50° aniversario del fallecimiento del poeta y dramaturgo Enrique Catani. Como suele ocurrir, ya desde hace algunos años, desde los organismos oficiales locales se suelen olvidar estas conmemoraciones o, si se las recuerda, no pasan de una simple mención o del planteo de alguna idea económica y chata que [&#8230;]]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p><em>En poco días se cumplirá el 50° aniversario del fallecimiento del poeta y dramaturgo Enrique Catani. Como suele ocurrir, ya desde hace algunos años, desde los organismos oficiales locales se suelen olvidar estas conmemoraciones o, si se las recuerda, no pasan de una simple mención o del planteo de alguna idea económica y chata que no suele concretarse. </em></p>
<p><em>Por fortuna, desde hace poco menos de diez años, cada 28 de septiembre  se celebra el Día del Escritor Nuevejuliense, conmemorando la fecha de su natalicio. </em></p>
<p><em>Ante la posibilidad de que este 21 de enero, el 50° aniversario de su fallecimiento pase inadvertido, reproducimos esta breve semblanza biográfica acerca de Catani que publicamos en 2014. </em></p>
<ul>
<li>Por Héctor José Iaconis.</li>
</ul>
<p>Enrique Catani fue  una de las plumas más puras que dio nuestro suelo. Hoy, de modo sucinto, realizaremos un repaso de su biografía y prolifera obra, a pocos días de cumplirse el centenario de su nacimiento.<br />
Había nacido en 9 de Julio, el 28 de septiembre de 1914, hijo de Enrique Catani  y de María Cristina Becee.<br />
Sus primeros estudios los realizó en su ciudad natal. Los primerios, en la Escuela nº 4. Ulteriormente, concurrió al Colegio Cavallari, donde le cupo presidir el Centro Estudiantil y dirigir el Periódico “Estudiantina”.<br />
Más tarde, los prosiguió en Pehuajó. Allí, además, fue presidente de una comisión cultural y fundó la revista “Fuste”.</p>
<p><img loading="lazy" decoding="async" class="alignnone size-full wp-image-141510" src="https://www.cronicasnuevejulienses.com.ar/wp-content/uploads/2024/01/enriquecatani.jpg" alt="" width="210" height="293" /></p>
<p><strong>SU FORMACION. LAS PRIMERAS ARMAS EN LAS LETRAS</strong><br />
Al concluir el Bachillerato, le fue otorgada una medalla de oro, por el Ministerio de Justicia e Instrucción Pública de la Nación. Este honor le era propio, pues sus calificación le constituía como mejor egresado de su promoción.<br />
Para proseguir los cursos universitarios, ingresó a la Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación, de la Universidad Nacional de La Plata. La Municipalidad de 9 de Julio, con el asentimiento del gobierno provincial le había becado, “por sus condiciones de alumno aventajado”.<br />
Siendo estudiante universitario se vinculó tempranamente con  los movimientos y grupos literarios que surgían en la capital provincial. En 1941 aparece como colaborador en el suplemento poético de la revista “Renacimiento”.<br />
En 1942 participó en la edición de la revista «Arbol» (Cuaderno de poesía),  un volumen de 32 páginas de poesía inédita, de pulcra tipografía y variado acento en la composición de los trabajos. Ya en el primer número de esa publicación aparece una poesía de su autoría.<br />
Algunos años más tarde, entre diciembre de 1944 y octubre de 1945 también colaboró en “Contrapunto”, otra publicación de arte y literatura, editada en Buenos Aires.<br />
En esos años de juventud también colaboró para algunas revistas publicadas en el interior de la provincia. Tal fue el caso de «Oeste», una revista literaria de Chivilcoy, que comenzó a circular en julio de 1944.<br />
Promediando la década de 1940 publicó en otra revista, impresa con la marca indeleble de los escritores de la «Generación del 40»: “Sed”.<br />
El 17 de junio de 1947, fue graduado profesor de Enseñanza Secundaria, Normal y Especial en Letras, en aquella casa de altos estudios. Más tarde, podrá doctorarse, con una tesis acerca del simbolismo de la “Divina Comedia”, de Dante.<br />
Además, en el Instituto Fontova, egresó como profesor de Violín y profesor de Solfeo y Teoría Musical, hacia 1953.</p>
<p><strong>EXPONENTE DE LA “GENERACION DEL 40”</strong><br />
Enrique Catani formó parte de los escritores de la denominada “Generación del 40”, en la ciudad de La Plata. Esta corriente, por llamarla, fue particularmente fecunda en La Plata y adhirieron a ella, entre otros, Roberto Themis Speroni, Norberto Silvetti Paz, Ana Emilia Lahitte, Gustavo García Saraví, Aurora Venturini, Carlos Albarracín Sarmiento, Alberto y Horacio Ponce de León, María Granata y Horacio Núñez West.<br />
Según Guillermo Pilia, en un artículo titulado “La Plata en su poesía”, publicado en la edición especial del diario “El Día”, explica que “la Generación del 40, coincide con el período que va desde el golpe de Uriburu hasta el advenimiento del peronismo”.<br />
“El clima espiritual –agrega- que vivieron estos poetas fue el emergente de un momento histórico que les negaba o impedía influir sobre los acontecimientos, la intuición -o la certeza- de que la poesía carecía de un fin o representatividad social, la conciencia de que los principios de esa sociedad se desintegraban, el sentimiento de que la vida no tenía sentido. De allí que el ‘combate’ del que hablan estos poetas haya sido el de la poesía, encaminada a buscar lo universal e intemporal del arte, aquello que es superior a lo pasajero y contingente”.<br />
Para Pilia, los exponentes de esta Generación, consideraban que “el poeta tiene una altísima misión en el mundo y su canto una justificación indiscutible: lo permanente, tema y objeto del quehacer poético”.<br />
“El tópico central –prosigue- de esta promoción fue el tiempo: la nostalgia del pasado, de la niñez, de los años que ya no se recuperarán. Ligado al tema del tiempo perdido y de la infancia está el tono elegíaco y la contemplación iluminada de la realidad natural, en calma y armonía”.<br />
Según  Pilia, “en el caso de los poetas platenses, lo elegíaco se vio potenciado, con seguridad, por el clima local al que nos referimos hace un momento”.</p>
<p><strong>EL PROFESOR</strong><br />
Enrique Catani ejerció la docencia, dictando importantes cátedra, relacionadas con su disciplina,  en establecimientos educativos de relevancia. Fue profesor en los colegios “San Cayetano”, “Sagrado Corazón de Jesús” y “José Manuel Estrada”, todos en la ciudad platense; en el Instituto Superior de Profesorado, de Dolores; en la Escuela de Policía de la Provincia; en la Escuela Superior de Bellas Artes; en el Colegio Nacional y en la Escuela Anexa, dependientes de la Universidad Nacional de La Plata; y en la Facultad de Humanidades, de esta última, entre otros.<br />
Además, en la universidad, formó parte del Consejo Universitario, del Instituto de Formación y Cultura,  y del Cuerpo Consultivo de la Delegación Científica. En la facultad, donde antes había obtenido su título académico, fue distinguido con el vice decanato, por voto de sus pares.<br />
Como director de la Escuela Nacional de Bellas Artes de la Universidad de La Plata, concretó una muy intensa labor. Desde la triplicación de la matricula estudiantil; pasando por la creación de varios departamentos académicos, entre ellos el de Cinematografía (cuya orientación y carrera de grado fue eliminada de los planes de estudio durante la última dictadura),  el primero en Latinoamérica; hasta la creación  de un cuarteto de cuerdas.</p>
<p><strong>EN LA FUNCION PUBLICA UN INTELECTUAL PERONISTA</strong><br />
Como Director General de Cultura de la Nación, realizó una tarea no menos importante. Lo hizo en la década de 1950, logrando la creación de secretaría de Cultura, en el interior del país, con escuelas de Bellas Artes e institutos de investigación adjuntos.<br />
Cabe destacar que, Catani, fue un decidido entusiasta en la formación de instituciones culturales en la provincia de Buenos Aires. Aún antes de asumir la función pública, se dispuso a brindar apoyo o adhesión a las iniciativas tendientes a la fundación de ilusiones y acción cultural. Un claro ejemplo de ello se verificó hacia 1948, en la  Pehuajó, donde trabajó para la creación de una agrupación gremial de escritores. En esa ciudad, por la misma época, participó de la formación de la Filial Oeste de la Sociedad de Escritores de la Provincia de Buenos Aires.<br />
Elevó los premios nacionales a las artes y a las ciencias, lo cual fue muy elogiado, en su época. Además, proyectó la fundación de la Escuela Nacional de Cinematografía.<br />
En 1954, Catani fue el último director general de Cultura de la Nación. Para ese entonces, los graduados de la escuela superior tenían su propio sindicato, desde el que fomentaban la actividad artística bajo la perspectiva social y popular del gobierno peronista.</p>
<p><strong>OBRA LITERARIA</strong><br />
La obra intelectual y literaria de Catani, es sin dudas, lo bastante profusa para que exceda los límites de esta crónica.<br />
En 1943, en la editorial de Francisco A. Colombo publicó sus versos en “Core y otros poemas”. Este libro, que se principiaba con los versos 38 y 39 de la “Egloga I” de Virgilio, los había dedicado a los doctores Juan Carlos Aramburu y Luis Álvarez Landa.<br />
A ese sortilegio, siguieron, otros dramas, piezas teatrales, composiciones musicales narraciones de prosa y epopeyas en verso. Merecen especial consideración,  “El Héroe”, publicado en 1944; “El Bosque”, drama en tres actos, en 1948; “Poema Histórico de Nueve de Julio”, en 1950; “Una barca nacida en el mar”, “Melodía en el Parque” y “Un tren pasa al Oeste”, en 1957; “El latir de la calle”, en 1961; y “La Ciudad que yo canté”, en 1963.<br />
Colaboró en diversas publicaciones periódicas, exponiendo por escrito, interesantes estudios críticos.</p>
<p><strong>LA SOCIEDAD DE ESCRITORES</strong><br />
El doctor Enrique Catani fue uno de los fundadores de la Sociedad de Escritores de la Provincia de Buenos Aires. En otro momento, hubo presidido la filial platense de la Sociedad Argentina de Escritores.</p>
<p><strong>ASI ESCRIBIA</strong><br />
A continuación publicamos dos sonetos, que dedicó Catani a su ciudad. Pertenecen a su libro, aún inédita en 1970, “A Nueve de Julio”.<br />
El primero, bajo el título de «Hoy»:</p>
<p>Desde la tumba heroica consagrada,<br />
de nuestro General Julio de Vedia,<br />
destrozando la sombra que lo asedia,<br />
desenvaino la aurora de su espada.</p>
<p>Y escribo yo tu nombre. Eternizada,<br />
más allá de la íntima tragedia<br />
de vivir y morir; donde promedia<br />
Dios esta sangre en pueblo derramada.</p>
<p>Pues para celebras tu advenimiento,<br />
el amor es la llama sobre el viento,<br />
inmarcesible, alerta, en el destino.</p>
<p>Espada que hace un siglo te ha creado.<br />
Llama de este poeta enamorado.<br />
Y siempre tú: la rosa del camino.</p>
<p>Otro, titulado, «Mañana»:</p>
<p>Otras mujeres fijarán tu encanto.<br />
Otros hombres vendrán con sus canciones.<br />
Y esta mano vencida, sin gorriones,<br />
no alcanzará ya el día. Mientras tanto,</p>
<p>después de marchitarse nuestro llanto,<br />
la golondrina irá por tus balcones;<br />
festejará tus años y tus dones<br />
al festonear el cielo, que es tu manto.</p>
<p>Después de nuestra noche, tus campanas<br />
seguirán despertando las mañanas<br />
con el caudal que su fortuna vierte.</p>
<p>Mujer en renovar tu hermosura.<br />
Hombre en el porvenir y la aventura.<br />
Y siempre tu: para velar la muerte.</p>
<p><strong>EL RECUERDO DE UN POETA PLATENSE</strong><br />
En una entrevista realizada por la escritora María Esther Vázquez al poeta platense Horacio Preler, titulada “La creación y su misterio” (publicada en el suplemento de Cultura del diario “La Nación”, del 30 de enero de 2005), aparece una mención, un recuerdo, hacía Catani:<br />
“Empecé –decía Preler- a escribir poesía en la época en que estudiaba en el Colegio Nacional de La Plata. Allí teníamos un profesor, Enrique Catani, que me descubrió la Divina Comedia”.</p>
<p><strong>SU VIDA EN UN ESBOZO</strong><br />
Si quisiéramos resumir la vida de Enrique Catani en versos, aunque lejos de la inspiración y excelencia poética de este maestro, podríamos decir:</p>
<p>Nueve de Julio, ciudad en el oeste aletargado,<br />
quietud de pueblo de provincia, de calles polvorientas;<br />
imagen de luces mortecinas…, lejano pasado.<br />
Quiso el destino en esas horas que parecían lentas,<br />
apenas nacido el siglo veinte, en un año dorado,<br />
que, allí, viera la luz un ozano árbol de mejores vetas.<br />
¡Feliz de ti floreciente aldea! que encuentras tu meta;<br />
¡has sido elegida cuna de un grande y noble poeta!.</p>
<p>Desde niño su sensible talento, fervor de fuego,<br />
le abrió paso a la imagen poética, a la belleza.<br />
Y, así, cerca de las bellas letras y del trivial juego<br />
cantó al amor, contra la vulgaridad y la tibieza.</p>
<p>Tenía su violín algo de extraño, acaso distinto.<br />
¿Era, tal vez, algo mágico?… Mas no, esa melodía<br />
se fundía en difuso resplandor, almagre y tinto,<br />
y encendía su fulgor, cual ardiente sol del mediodía.</p>
<p>Proficua juventud, preludio de dechado destino,<br />
con el místico y fascinador efluvio de las musas,<br />
fue allí donde descubrió su ideal, un camino.<br />
…Y cantó a su ciudad, a la vida esencial, a sus cosas.</p>
<p>Su lirismo fue genial, su prosa sutil e incisiva;<br />
fino estilo tuvo el escritor, corazón grande el maestro.<br />
Parco ante el panegírico y complaciente en la diatriba;<br />
sabía abrevar de dulces fuentes: su lumen y su estro.</p>
<p>A las puertas del paraíso, ahí puesto por la muerte,<br />
le aguardaban Virgilio y Dante entre la celestial bruma.<br />
-¿Merezco tanto?, pensó el poeta, ante tamaña suerte<br />
mientras ofrendaba toda su riqueza: un libro y una pluma.</p>
<p><strong>PALABRAS FINALES</strong></p>
<p>Enrique Catani falleció el 21 de enero de 1974, en su departamento de la calle 53 al 416, en La Plata.<br />
Desde entonces, no fueron pocos quienes se ocuparon de su labor. Su biografía ha sido analizada en estudios temáticos, a los cuales nos remitimos.<br />
La personalidad, la obra y el recuerdo de este hombre de letras es orgullo para la sociedad nuevejuliense.<br />
En 1946, Lázaro Seigelschifer, al referirse al talentoso poeta y escritor nuevejuliense, dijo:  “[…] es un poeta de exquisita delicadeza artística. Ahonda en el problema del conocimiento poético. Y al hacerlo penetra en la conciencia misma de la poesía. De ahí su preocupación por dotas al vocablo de una sugerente tonalidad musical. Al lograrlo, adquiere el idioma no sólo una mayor expresividad lírica, sino que traduce, con una más nítida elocuencia, la temperatura espiritual de esteta”.</p>
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		<title>Fotos con historia: la imprenta de &#8220;El Luchador&#8221;</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Hector Iaconis]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 30 Mar 2023 22:00:25 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[General]]></category>
		<category><![CDATA[Historias de vida]]></category>
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					<description><![CDATA[La imagen que hoy publicamos refleja la fachada del antiguo periódico «El Luchador», fundado en 1903. Sus instalaciones, con el correr de los años, pasaron por diferentes sedes, incluso la esquina de Libertad y Primer Centenario (hoy San Martín). Esta fotografía fue tomada en 1910 por Rafael Adobato y, para ser publicada en un anuario [&#8230;]]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<div><img loading="lazy" decoding="async" class="alignnone wp-image-141307" src="https://www.cronicasnuevejulienses.com.ar/wp-content/uploads/2023/03/el-luchador.jpg" alt="" width="754" height="554" srcset="https://www.cronicasnuevejulienses.com.ar/wp-content/uploads/2023/03/el-luchador.jpg 640w, https://www.cronicasnuevejulienses.com.ar/wp-content/uploads/2023/03/el-luchador-300x220.jpg 300w, https://www.cronicasnuevejulienses.com.ar/wp-content/uploads/2023/03/el-luchador-572x420.jpg 572w, https://www.cronicasnuevejulienses.com.ar/wp-content/uploads/2023/03/el-luchador-80x60.jpg 80w, https://www.cronicasnuevejulienses.com.ar/wp-content/uploads/2023/03/el-luchador-600x441.jpg 600w" sizes="auto, (max-width: 754px) 100vw, 754px" /></div>
<div class="gE iv gt">La imagen que hoy publicamos refleja la fachada del antiguo periódico «El Luchador», fundado en 1903. Sus instalaciones, con el correr de los años, pasaron por diferentes sedes, incluso la esquina de Libertad y Primer Centenario (hoy San Martín).</div>
<div class="">
<div id=":1j4" class="ii gt">
<div id=":1j5" class="a3s aXjCH ">
<div dir="ltr">
<div>Esta fotografía fue tomada en 1910 por Rafael Adobato y, para ser publicada en un anuario editado por el aludido periódico, fue convertida en <span class="m_-1393068975782552959gmail-il">cliché</span> <span class="m_-1393068975782552959gmail-il">tipográfico.</span></div>
<div>«El Luchador» fue un periódico que surgió con la finalidad de sostener y difundir los ideales del antiguo Partido Autonomista o Partido Conservador que, por entonces, se encontraba al frente de la gestión municipal local. Su propietario, Nicolás H. Robbio, era un referente de esa corriente política y, entre 1909 y 1917, este medio de prensa le significó una propicia herramienta para promocionar su labor como intendente municipal.</div>
<div>«El Luchador», en 1903 comenzó a aparecer diariamente hasta que, en agosto de 1906, modificó su frecuencia de salida, convirtiéndose en bi-semanario, apareciendo los jueves y domingos. Sin dudas, esos primeros tres años de existencia fueron prolíficos, pues había alcanzado a editar 515 números.</div>
<div>Los ejemplares que aún se conservan de este antiguo periódico, nos permiten conocer las características del diseño gráfico que poseía. Las cuatro páginas que conformaban el número medían 58 x 40 centímetros, cada una, diagramadas en cinco columnas de 70 milímetros de ancho y compuestas con tipografía de cuerpo 10.</div>
<div>Entre sus directores se contó a Juan Galluppi  quien, más tarde, comprará y dirigirá el periódico «El Porvenir», adversario ideológico de «El Luchador». Dos redactores se destacaron, en «El Luchador», por su talento: Mariano Arroyo Vázquez, educador y poeta, quien en 1909 fundó EL 9 DE JULIO y Vicente García Soriano, joven maestro español, quien se ganará una sólida reputación también como Defensor de Menores.</div>
<div>El paulatino ocaso del Partido Conservador en 9 de Julio y, aún antes del desenlace dramático tras la intervención nacional de la Provincia en 1917, marcó el final de este periódico.</div>
<div>En la fotografían se pueden observar, colgados de de la fachada, los placartes en los cuales eran colocadas las noticias de último momento y las páginas sueltas del periódico.</div>
<div>Comentario: Héctor José Iaconis</div>
</div>
</div>
</div>
</div>
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		<title>Fotos con historia: cuando la avenida Mitre era de doble mano</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Hector Iaconis]]></dc:creator>
		<pubDate>Sun, 26 Mar 2023 14:37:01 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[General]]></category>
		<category><![CDATA[Historias de vida]]></category>
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					<description><![CDATA[&#160; Esta interesante imagen muestra la esquina de Bartolomé Mitre y Libertad en la época en que la primera era de doble mano. Al momento de ser capturada esta fotografía, después de 1945, había cambiado también el sentido de circulación vehicular; es decir había quedado atrás la modalidad de “manejar a la inglesa” para adaptar [&#8230;]]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p><img loading="lazy" decoding="async" class="size-full wp-image-141338" src="https://www.cronicasnuevejulienses.com.ar/wp-content/uploads/2023/03/PSX_20230326_110152-1.jpg" alt="" width="1776" height="1196" srcset="https://www.cronicasnuevejulienses.com.ar/wp-content/uploads/2023/03/PSX_20230326_110152-1.jpg 1776w, https://www.cronicasnuevejulienses.com.ar/wp-content/uploads/2023/03/PSX_20230326_110152-1-300x202.jpg 300w, https://www.cronicasnuevejulienses.com.ar/wp-content/uploads/2023/03/PSX_20230326_110152-1-1024x690.jpg 1024w, https://www.cronicasnuevejulienses.com.ar/wp-content/uploads/2023/03/PSX_20230326_110152-1-768x517.jpg 768w, https://www.cronicasnuevejulienses.com.ar/wp-content/uploads/2023/03/PSX_20230326_110152-1-1536x1034.jpg 1536w, https://www.cronicasnuevejulienses.com.ar/wp-content/uploads/2023/03/PSX_20230326_110152-1-696x469.jpg 696w, https://www.cronicasnuevejulienses.com.ar/wp-content/uploads/2023/03/PSX_20230326_110152-1-1068x719.jpg 1068w, https://www.cronicasnuevejulienses.com.ar/wp-content/uploads/2023/03/PSX_20230326_110152-1-624x420.jpg 624w, https://www.cronicasnuevejulienses.com.ar/wp-content/uploads/2023/03/PSX_20230326_110152-1-600x404.jpg 600w" sizes="auto, (max-width: 1776px) 100vw, 1776px" /></p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Esta interesante imagen muestra la esquina de Bartolomé Mitre y Libertad en la época en que la primera era de doble mano. Al momento de ser capturada esta fotografía, después de 1945, había cambiado también el sentido de circulación vehicular; es decir había quedado atrás la modalidad de “manejar a la inglesa” para adaptar el tránsito a los nuevos vehículos que, en su mayoría, se importaban de Estados Unidos y tenían el volante a la izquierda.</p>
<p>De no ser por los vehículos de época, la postal urbana se mantiene igual.</p>
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		<title>Vendura de la Lastra de Mouchard. Una mujer ejemplar</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Hector Iaconis]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 08 Mar 2023 14:18:51 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Historias de vida]]></category>
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					<description><![CDATA[Por Héctor José Iaconis. En la fachada del Hospital Zonal de Agudos “Julio de Vedia” se encuentra una antigua placa, fechada en mayo de 1918 y fundida en Buenos Aires, en los talleres del grabador Constante Rossi. La placa que, años atrás estuvo ubicada en el interior del nosocomio y que, más tarde, un criterio [&#8230;]]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p>Por Héctor José Iaconis.</p>
<p>En la fachada del Hospital Zonal de Agudos “Julio de Vedia” se encuentra una antigua placa, fechada en mayo de 1918 y fundida en Buenos Aires, en los talleres del grabador Constante Rossi. La placa que, años atrás estuvo ubicada en el interior del nosocomio y que, más tarde, un criterio poco acertado hizo que se la coloque en el exterior, reza la siguiente leyenda: “Ventura de la Lastra de Mouchard. Benefactora insigne, cuyas virtudes practicó altamente en este sagrado recinto. La Sociedad Protectora de los Pobres y el Vecindario perpetúan su memoria con este modesto recuerdo”.<br />
En la celebración del Día Internacional de la Mujer, a través de esta breve semblanza habremos, pues, de referirnos a Ventura de la Lastra de Mouchard, a quien con justicia se la llamó “benefactora insigne”.</p>
<figure id="attachment_141263" aria-describedby="caption-attachment-141263" style="width: 720px" class="wp-caption alignnone"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-141263 size-full" src="https://www.cronicasnuevejulienses.com.ar/wp-content/uploads/2023/03/placa.jpg" alt="" width="720" height="753" srcset="https://www.cronicasnuevejulienses.com.ar/wp-content/uploads/2023/03/placa.jpg 720w, https://www.cronicasnuevejulienses.com.ar/wp-content/uploads/2023/03/placa-287x300.jpg 287w, https://www.cronicasnuevejulienses.com.ar/wp-content/uploads/2023/03/placa-696x728.jpg 696w, https://www.cronicasnuevejulienses.com.ar/wp-content/uploads/2023/03/placa-402x420.jpg 402w, https://www.cronicasnuevejulienses.com.ar/wp-content/uploads/2023/03/placa-600x628.jpg 600w" sizes="auto, (max-width: 720px) 100vw, 720px" /><figcaption id="caption-attachment-141263" class="wp-caption-text">Placa conmemorativa en homenaje a Ventura de la L. de Mouchard.</figcaption></figure>
<p>***<br />
El escribano Eduardo A. Mouchard y su esposa Ventura de la Lastra de Mouchard arribaron a 9 de Julio hacia 1889. El 24 de octubre de ese año, el Gobierno de la Provincia de Buenos Aires había creado en 9 de Julio un nuevo Registro de Contratos Públicos, el segundo en su tipo, nombrando titular del mismo  al novel notario Mouchard.<br />
En 9 de Julio se establecieron en una amplia vivienda que, con los años, además de los esposos ocuparon sus hijos Eduardo, Elvira y Mercedes (en 1895, eran niños de 9, 7 y 4 años de edad), dos mucamas (Albina Rayaroso y Dionisia Andrade) y la madre del escribano. Con ellos también vivía un anciano, José María Berón, de ochenta años de edad, quien debió ser mucamo de la familia y, a esa altura, ya se lo consideraba parte de la familia y se le prodigaban los cuidados de un hogar digno.<br />
Los jóvenes esposos  Mouchard, quienes en 1889  llevaban apenas cinco años de matrimonio, enseguida se insertaron en la sociedad de 9 de Julio, un pueblo aún pequeño que, con la llegada reciente del ferrocarril, daba pasos sólidos hacia el progreso.</p>
<figure id="attachment_141264" aria-describedby="caption-attachment-141264" style="width: 454px" class="wp-caption alignnone"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-141264 size-full" src="https://www.cronicasnuevejulienses.com.ar/wp-content/uploads/2023/03/mouchard2.png" alt="" width="454" height="463" srcset="https://www.cronicasnuevejulienses.com.ar/wp-content/uploads/2023/03/mouchard2.png 454w, https://www.cronicasnuevejulienses.com.ar/wp-content/uploads/2023/03/mouchard2-294x300.png 294w, https://www.cronicasnuevejulienses.com.ar/wp-content/uploads/2023/03/mouchard2-412x420.png 412w, https://www.cronicasnuevejulienses.com.ar/wp-content/uploads/2023/03/mouchard2-356x364.png 356w" sizes="auto, (max-width: 454px) 100vw, 454px" /><figcaption id="caption-attachment-141264" class="wp-caption-text">Ventura de la L. de Mouchard.</figcaption></figure>
<p><strong>“ANGEL TUTELAR DE LOS ENFERMOS”</strong><br />
Acerca de Ventura de la Lastra de Mouchard, la información biográfica es notablemente escasa. De nacionalidad argentina, al momento de radicarse en 9 de Julio contaba unos veinticinco años de edad.<br />
Enseguida comenzó a sentir preocupación por las personas que, por diferentes circunstancias, caían en situación de desgracia, sea por falta de recursos económicos, como por carecer de salud.<br />
En mayo de 1894, por iniciativa de un vecino comprometido, conocedor de las demandas más palpitantes de la sociedad de su tiempo, comenzó a conformarse la Sociedad Protectora de los Pobres. El 10 de junio del mismo año, se constituyó la primer comisión directiva que presidió Ventura de la Lastra de Mouchard. Su esposo, Eduardo, fue nombrado miembro del Consejo Consultivo de la entidad.<br />
Si bien el principal cometido de la Sociedad Protectora de los Pobres sería alcanzar la concreción de un edificio para un Hospital, al principio se resolvió alquilar una vivienda, en la calle Libertad. Allí se levantó una Casa de Asistencia que funcionó hasta la inauguración del denominado “Hospital de los Pobres” (hoy Hospital Zonal de Agudos).<br />
Ventura de la Lastra de Mouchard fue madrina en la ceremonia de colocación de la piedra fundamental del nuevo Hospital, en julio de 1895.<br />
En un discurso leído el 10 de junio de 1919, en un acto realizado en el Teatro Rossini, Amelia Durán de Cavallari se refirió a Ventura con los siguientes términos: “era buena y sencilla y poseía un alma noble y un corazón generoso”.<br />
“Siempre -añadió- solícita y bondadosa, era el ángel tutelar de los asilados. No le amedró el viento, la lluvia ni obstáculo alguno cuando se ha tratado de llevar el socorro inmediato al necesitado. Más que la presidente de la Sociedad era la enfermera asidua e inteligente, siempre pronta al llamado de los enfermos y siempre pródiga en atenciones para con ellos, porque así entendía su misión…”.<br />
Una situación familiar adversa la obligó a presentar su renuncia a la presidencia de la Sociedad Protectora de los Pobres en febrero de 1898, a escasos meses de la inauguración del primer pabellón del Hospital, por el que tanto había luchado.<br />
Tal como lo afirma Samuel Smiles, en su clásico libro «El Deber», «las oportunidades de hacer el bien se presentan a todos aquellos que obran y quieren; el espíritu diligente encuentra su camino hacia el corazón de los demás; la paciencia y la perseverancia vencen todas las cosas». Ventura tuvo la virtud de vivir esta dimensión  de la solidaridad; una generosidad de espíritu vivida en grado sumo.</p>
<p><img loading="lazy" decoding="async" class="alignnone  wp-image-141265" src="https://www.cronicasnuevejulienses.com.ar/wp-content/uploads/2023/03/ventura-253x300.jpg" alt="" width="429" height="508" srcset="https://www.cronicasnuevejulienses.com.ar/wp-content/uploads/2023/03/ventura-253x300.jpg 253w, https://www.cronicasnuevejulienses.com.ar/wp-content/uploads/2023/03/ventura-354x420.jpg 354w, https://www.cronicasnuevejulienses.com.ar/wp-content/uploads/2023/03/ventura.jpg 720w" sizes="auto, (max-width: 429px) 100vw, 429px" /></p>
<p><strong>PALABRAS FINALES</strong></p>
<p>El escribano Mouchard falleció en 9 de Julio el 6 de septiembre de 1900. Algunos meses antes, el Gobierno, le había designado un adscripto a su escribanía, el notario Teodoro Catalá, quien se destacará como periodista.<br />
Su viuda, Ventura, debió escoger una vida futura que le permita educar a sus hijos aún adolescentes. Para 1911 se encontraba radicada en la ciudad de La Plata, así da cuenta una publicación del Diario “El Día” en la que se la cita.<br />
La madre de Eduardo, Juana Cabral de Mouchard, sobrevivió a su hijo, falleciendo casi diez años después. La revista “Caras y Caretas” del 11 de septiembre de 1909 reproduce un retrato suyo.<br />
Eduardo A. Mouchard y de Ventura de la Lastra de Mouchard se brindaron con generosidad, cada uno desde su rol, a la sociedad de su tiempo. Más aún, Ventura, fue la primera mujer, en la historia lugareña, en destacarse en la asistencia de los más necesitados.</p>
<figure id="attachment_71214" aria-describedby="caption-attachment-71214" style="width: 641px" class="wp-caption aligncenter"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-71214 size-full" src="https://www.diarioel9dejulio.com.ar/wp-content/uploads/2016/08/mouchard.png" sizes="auto, (max-width: 641px) 100vw, 641px" srcset="https://www.diarioel9dejulio.com.ar/wp-content/uploads/2016/08/mouchard.png 641w, https://www.diarioel9dejulio.com.ar/wp-content/uploads/2016/08/mouchard-300x181.png 300w" alt="mouchard" width="641" height="387" /><figcaption id="caption-attachment-71214" class="wp-caption-text">Fachada del Hospital de los Pobres de 9 de Julio.</figcaption></figure>
<p>&nbsp;</p>
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		<title>La campanita de la zapatería de Luis T. Paladino</title>
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		<dc:creator><![CDATA[admin]]></dc:creator>
		<pubDate>Sun, 24 Apr 2022 20:40:08 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Historias de vida]]></category>
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										<content:encoded><![CDATA[<p>Por Héctor José Iaconis.</p>
<p>Hace pocos días atrás, en la ciudad de Buenos Aires, donde actualmente reside, Mirta Alfaro de Bustamante, una estimada nuevejuliense, quien durante muchos años se desempeñó como enfermera en el Hospital Zonal de Agudos de esta ciudad, me permitió conocer un pequeño objeto que refiere a una larga historia. Se trata de una campanilla, con detalles decorativos cincelados a  mano, que había pertenecido a la antigua Zapatería “La Porteña” de Luis T. Paladino.<br />
En efecto, se trata de la campanita que pendía sobre la puerta de acceso al negocio, ubicado primero en la calle Santa Fe entre San Luis y Tucumán y, más tarde, en Independencia (hoy Hipólito Yrigoyen) y Bartolomé Mitre. Cuando resultaban insospechados algunos dispositivos modernos, tales como el timbre eléctrico con inductor por rozamiento que sonaba al abrirse la puerta o los aún más vigentes dispositivos inalámbricos con sensor electrónico, la campanita anunciaba al mínimo movimiento el ingreso de un cliente.<br />
Mirta, quien la preservó por más de cuatro décadas, la halló olvidada en una caja, junto a otras piezas condenadas a desaparecer,  cuando se vendían los últimos objetos dejados tras el cierre definitivo de la legendaria zapatería.</p>
<figure id="attachment_139470" aria-describedby="caption-attachment-139470" style="width: 1448px" class="wp-caption alignnone"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-139470 size-full" src="https://www.diarioel9dejulio.com.ar/wp-content/uploads/2022/04/IMG_20220422_212616.jpg" alt="" width="1448" height="1136" /><figcaption id="caption-attachment-139470" class="wp-caption-text">Campanilla que perteneció a la Zapatería «La Porteña», de Luis Paladino.</figcaption></figure>
<p><strong>UN COMERCIO, UNA HISTORIA</strong><br />
Luis T. Paladino había abierto la Zapatería “La Porteña” en 1903, en un espacioso local de la calle Santa Fe, donde instaló el salón de ventas y el taller de calzados. Poco después la mudó a la esquina de Bartolomé Mitre e Hipólito Yrigoyen, donde perduró por años, convirtiéndose en un establecimiento emblemático de la ciudad. ¿Quién, acaso, no conoció en su tiempo la zapatería de Paladino?<br />
Fue, desde luego, un comercio próspero, tanto así que, en la década de 1920, Luis Paladino abrió también una sucursal de su zapatería en Carlos Casares.</p>
<figure id="attachment_139471" aria-describedby="caption-attachment-139471" style="width: 215px" class="wp-caption alignnone"><img loading="lazy" decoding="async" class="size-medium wp-image-139471" src="https://www.diarioel9dejulio.com.ar/wp-content/uploads/2022/04/zapateria-paladino-byn-215x300.jpg" alt="" width="215" height="300" /><figcaption id="caption-attachment-139471" class="wp-caption-text">Luis T. Paladino.</figcaption></figure>
<p><strong>LA PUBLICIDAD, UNA CLAVE</strong><br />
Se caracterizó por ser uno de los comerciantes que comprendió tempranamente el valor de la publicidad en la prensa como una inversión, un recurso de marketing. En cuanto periódico circulaba en 9 de Julio allí anunciaba Paladino y, en los suplementos especiales que se editaban en las fechas patrias, no dudaba en solicitar su lugar en las páginas. Sus avisos publicitarios brindaban ofertas y descuentos especiales sobre el nutrido stock de sus productos.<br />
De la variedad de calzado daba cuenta una nota publicada por el periódico “El Gráfico” en 1929, donde se subrayaba que, “desde el rústico botín para trabajadores hasta el más fino y regio zapato para caballeros, señoras, señoritas y niños”, podían hallarse en la Zapatería “La Porteña”.</p>
<figure id="attachment_139472" aria-describedby="caption-attachment-139472" style="width: 295px" class="wp-caption alignnone"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-139472" src="https://www.diarioel9dejulio.com.ar/wp-content/uploads/2022/04/zapateria-paladino1-byn-221x300.jpg" alt="" width="295" height="401" /><figcaption id="caption-attachment-139472" class="wp-caption-text">Aviso publicitario de la Zapatería «La Porteña», a poco de ser fundada.</figcaption></figure>
<p><strong>«VIEJO 9 DE JULIO, CIUDAD DE ANTAÑO, ADIOS»</strong><br />
En estos días, merced a la generosidad de Mirta, la antigua cam-panita retornó a 9 de Julio. Pequeño testimonio material de una hermosa historia que habita en el recuerdo y en la memoria de muchos nuevejulien-ses que aún evocan la antigua zapatería.<br />
Vestigio de una época añorada que se fue, un pasado cada vez más lejano, perdido para siempre.  Aunque ha dejado de sonar hace muchos años, su melodía apagada parece despedir ese ayer con nostalgia: &#8211; “Viejo 9 de Julio, ciudad de antaño, adiós”.</p>
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		<title>Elsa Astete. La novia nuevejuliense de Borges</title>
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		<dc:creator><![CDATA[admin]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 28 Feb 2022 12:28:22 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Historias de vida]]></category>
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					<description><![CDATA[* Nacida en 9 de Julio, pertenecía a una familia de buena posición, en la sociedad nuevejulienses de principios del siglo XX. * Su nombre se hizo conocido cuando, en 1967, contrajo matrimonio con el escritor Jorge Luis Borges. * En 9 de Julio aún se conserva la casa donde vivió, hace casi un siglo, [&#8230;]]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p><em>* Nacida en 9 de Julio, pertenecía a una familia de buena posición, en la sociedad nuevejulienses de principios del siglo XX.</em><br />
<em>* Su nombre se hizo conocido cuando, en 1967, contrajo matrimonio con el escritor Jorge Luis Borges.</em><br />
<em>* En 9 de Julio aún se conserva la casa donde vivió, hace casi un siglo, junto a sus padres.</em></p>
<p>El filósofo Spinoza acuñó una tesis muy conocida y difundida en occidente: “Omnis determinatio est negatio” (toda determinación es negación). Precisamente cada vez que, en un acto vital, se determina un camino, se elige entre una u otra opción, se están negando la posibilidad de otra. En otras palabras, si en la vida se elige tomar uno de dos caminos, la opción por uno quita la posibilidad del otro.<br />
Es también cierto que, como lo afirmaba Franz von Baader, “toda determinación es posición” (“Omnis determinatio est positio”). Cada vez que alguien determina algo, se posiciona en su decisión.</p>
<p><img loading="lazy" decoding="async" class="alignnone wp-image-137353" src="https://www.diarioel9dejulio.com.ar/wp-content/uploads/2022/02/elsa-astete.jpg" alt="" width="700" height="465" /><br />
Jorge Luis Borges y Elsa Astete Millán, su esposa nuevejuliense, su amor de juventud, supieron acerca de opciones, determinaciones y negaciones. Dos espíritus completamente distintos, pertenecientes a dos mundos diametralmente opuestos, fueron unidos cierta vez por el destino y, también el destino se ocupó de separarlos.<br />
Esta no es una semblanza estrictamente biográfica. Más bien se refiere a la vida que unió a Elsa Astete Millán –nacida en esta ciudad- a la del más grandiosos de los escritores argentinos y quizá, el más notable de América Latina.</p>
<p><strong>ELSA Y 9 DE JULIO</strong><br />
Elsa Helena Astete Millán, la primera esposa de Jorge Luis Borges, había nacido en 9 de Julio en 1910.<br />
Pertenecía a una familia de influencia social en la vida, todavía pueblerina, de aquel 9 de Julio de principios del siglo XX. Su padre, el notario Pablo Emilio Astete (nacido en 1869), se habría establecido en este pueblo en el último decenio del siglo XIX. El 19 de febrero de 1898 se lo había nombrado adscrito al Registro de Contratos Públicos Nº 1 de 9 de Julio y, poco después, a comienzos de abril del mismo año, se le había designado escribano titular del mismo.<br />
Vinculado al partido gobernante, en mayo de 1899, se le había otorgado el nombramiento de jefe del Registro Civil de 9 de Julio. En distintas ocasiones había integrado el Consejo Escolar local (1900-1901; 1902-1907; 1912-1917), como consejero y como presidente del cuerpo (1902; 1906-1907), hasta que una intervención federal en la Provincia había echado por tierra las aspiraciones políticas del partido gobernante.<br />
Su madre, María Millán (nacida en 1882), pertenecía a una familia de raigambre social. Hija de Antonio Manuel Millán, uno de los primeros cronistas de 9 de Julio, redactor del periódico “La Reforma” y de “El Municipio” (fundado en 1889, para sostener la candidatura a Gobernador de la Provincia de Julio A. Costa).<br />
El abuelo de Elsa se había destacado no solamente como periodista, también había integrado la comisión de varias instituciones de su tiempo, entre las que se destaca la Sociedad Española y había sido miembro del Consejo Escolar en diferentes ocasiones.<br />
La familia Millán había vivido en la casa solariega de la calle Santa Fe entre Salta y Buenos Aires (hoy avenida San Martín), que aún sobrevive con algunas modificaciones.<br />
Los padres de Elsa se casaron en la Parroquia de Santo Domingo de 9 de Julio el 31 de enero de 1903. Ella guardaba bellos recuerdos de su infancia en 9 de Julio, de hecho, ya casada con Borges, cuando se la entrevista, mencionaba con orgullo su lugar de nacimiento.</p>
<p><strong>EN LA PLATA. EL NOVIAZGO CON BORGES</strong><br />
No se conoce con certeza el motivo que llevó a la madre de Elsa a fijar su domicilio en la ciudad de La Plata. A mediados de 1918, el escribano Astete había fallecido tempranamente, dejando a su esposa, todavía joven, al frente de una familia numerosa. Según el escritor Manuel Mujica Láinez, “eran siete las Astete”.<br />
En La Plata, Elsa vivió en la esquina de Diagonal 8 esquina 4.<br />
Según el historiador Alejandro Vaccaro, “Borges conoció a Elsa en la década de 1920, en realidad conoció a las hermanas Astete; una de ellas se casó con Néstor Ibarra, traductor de Borges al francés”.<br />
“Borges iba a la ciudad de La Plata donde vivían las hermanas Astete y la madre de ellas tenía una pensión donde se alojaban algunos escritores: Pedro Henríquez Ureña entre otros. Ahí Borges trató con Francisco López Merino y también la conoció a Elsa y se enamoró”, comenta el biógrafo borgereano.<br />
En una reportaje realizado a Elsa por Sara Tamayo de Gibelli, para la revista “Femirama”, que conoció a Borges a distancia de Henríquez Ureña, quien la había invitado junto a su hermana a tomar el té, en razón de que había llegado desde Buenos Aires un grupo de jóvenes escritores.<br />
“Uno de esos escritores –recordaba Elsa- era Georgie (Borges), y digo predestina-damente porque yo no quería aceptar esa invitación. Sin duda tenía otro compromiso que no deseaba dejar, compromiso que podría tener cualquier nombre de varón, pero que me interesaba más que ese o esos muchachos cuyas caras y nombres desconocía”<br />
“Recuerdo –proseguía- que llegué de mal humor, casi empujada, y tardé mucho en entrar al escritorio. Yo tenía desde chica (y desgraciadamente creo que la conservo) la mala costumbre de no hablar, de enmudecer totalmente, cuando algo o alguien me disgustaba. En ese momento no eran ellos, a quienes desconocía profundamente, sino el trastocamiento de esa tarde, de esas horas, así que pasé mucho tiempo sin hablar. Casi era un dibujo más en ese sillón en el que me había tirado. Georgie me miraba callado. Luego me confesó que estaba aterrorizado”.<br />
“Yo era una jovencita vistosa en aquella época; él, un buen mozo lleno de bondad y talento. Y pasó esa, y llegaron otras muchas tardes encantadoras. No sé si realmente fuimos novios, pero sin decirnos nada, nosotros lo sentíamos así”, decía.<br />
Elsa, en esa entrevista a “Femirama”, de finales de la década de 1960, cuando aún era esposa de Borges, reconoció que, esa primera relación de noviazgo, «tuvo muchos altibajos, muchas etapas, una de ellas, la última, fue larga”.<br />
En esa época, Borges la visitaba los sábados en La Plata. A veces, ambos viajaban a Buenos Aires y frecuentaban las conocidas confiterías porteñas que existían en la década del ’30: “El Gas”, “La Ideal” y “París”.<br />
Esa relación inicial entre Borges y Elsa no prosperó. Ella conoció a un militar, Ricardo Albarracín, de quien se enamoró y con quien contrajo matrimonio hacia 1937.<br />
En cierta ocasión, la propia Elsa contó cómo Borges se enteró de su casamiento con Albarracín: “A los 15 días de haberme casado, Borges, que no sabía nada, seguía llamando a mi casa. Mamá no sabía que decirle y yo me desentendí del tema. Eso es problema suyo, le dije a mi madre.<br />
Finalmente ella que era correctísima, le dijo: “Mire Borges, discúlpeme, pero me veo en la obligación de decirle algo: no llame más porque Elsita se casó”. La madre contó que en el otro lado de la línea se produjo un silencio y Borges dijo luego, antes de cortar: “Ah, caramba”.<br />
Con su esposo, Elsa vivió en una casona de Tigre y en La Plata, tenían una casa quinta. De esa unión nació un hijo, Ricardo Cesar, con el tiempo miembro del Departamento Cultural de la Embajada en Madrid, fallecido a edad temprana.</p>
<p><strong>LA UNION DE BORGES CON ELSA</strong><br />
Al parecer Borges sentía un amor muy fuerte hacia Elsa. Tanto así que, según unas cartas que recoge María Esther Vázquez en una aplastante biografía del escritor, en 1943 él intentó acercarse a ella nuevamente.<br />
Habían tenido ocasión de verse y Borges le había enviado dos cartas breves pero muy apasionadas. Elsa seguía casada y, por consiguiente, la relación volvió a apagarse.<br />
En 1963 Elsa Astete Millán enviudó. El destino quiso volver a acercarla a Borges y esta vez para convertirse en su esposa.<br />
A través de Alicia Astete Millán, la hermana de Elsa, Borges consiguió reanudar el contacto.<br />
En el año 1966 Borges comenzó a visitar a Elsa en su casa, de arquitectura muy particular, ubicada en la calle 7 entre 516 y 517, en  Ringuelet  (localidad ubicada a 2 kilómetros al noroeste del centro de la ciudad de La Plata). Ella había vuelto a La Plata, donde había decidido quedarse después de la muerte de su esposo. Borges la visitaba los jueves, para almorzar con ella.<br />
En la casa de Ringuelet se conserva el banco de piedra color manteca donde solía sentarse Jorge Luis Borges con Elsa Astete a recordar viejos tiempos.<br />
Una noche en el departamento de Borges, el escritor casi ciego, fue hasta la biblioteca y tomó un libro. Lo llevó delante de Elsa y le mostró una foto que estaba entre las páginas.<br />
“Georgie -le dijo con sorpresa ella- es una foto mía”. Entró justo la madre de Borges y advirtió la situación. Y le dijo a su futura nuera:<br />
-¿Querés que te diga una cosa? Cada noche de su vida, antes de acostarse, “miraba” tu foto.<br />
Elsa se casó con Borges el 21 de septiembre de 1967 en la Iglesia de Nuestra Señora de las Victorias. Los casó monseñor Ernesto Segura, y fue la madre de Borges, Leonor Acevedo, quien actuó de madrina.<br />
Poco antes, el 4 de agosto, Elsa y Borges se habían casado por civil.</p>
<p><strong>EL MATRIMONIO DE BORGES CON ELSA, SEGÚN BIOY</strong><br />
En su voluminoso libro “Borges”, Adolfo Bioy Casares (1914-1999), el gran amigo del escritor, se refiere con palabras poco felices al matrimonio de Elsa:<br />
“Pongo mi destino en manos de una desconocida”, dice Borges.<br />
“No se parece a las que él nos tiene acostumbrados –confía doña Leonor Acevedo a Bioy-. Yo me quedo tranquila: creo que lo va a cuidar. Ya no es joven. Fue linda: ahora, ya la verás&#8230; Pero él no ve. Para él sigue siendo la de antes” (nota del 26 de abril de 1967).<br />
“Vieja, -anota Bioy- de piel grisácea; en actitud de sierva enamorada, postrada de admiración ante el ídolo potencialmente díscolo [&#8230;]; resuelta a rodear al hombre de cuidados domésticos y a persuadirlo de los encantos hogareños; proclive a tomar ofensa y a ofuscarse por celos; desconfiada; querendona, cariñosa y optimista; expresiva y dada al mohín”.</p>
<p><strong>“PARA ESO SE CASO”</strong><br />
Epifanía Uveda de Robledo (Fanny), ama de llaves de Borges, recordaba la noche de bodas: “Se casaron por la Iglesia el día de la primavera y en realidad el clima estaba espléndido. Pero enseguida empezaron los problemas. Por la noche el señor Borges y la señora Elsa, después que se fueron los amigos que habían venido a saludarlos, tuvieron una pequeña discusión. La señora Leonor( madre de Borges),  a toda costa le insistió al señor Borges para que fuera a dormir al Hotel Dorá, con su mujer, y ella también por supuesto, pero él no quiso saber nada”.<br />
“’Para eso se casó’ repetía doña Leonor. Pero él no quiso ir por nada del mundo, pese a la insistencia de la madre. La señora Leonor se vistió y acompañó a Elsa hasta la parada del autobús para que se fuera a su casa en la calle Talcahuano. Entonces esa noche la acomodé la cama y se acostó a dormir como siempre. A la mañana siguiente cuando lo desperté le pregunté, con un poco de picardía, cómo le había ido la noche de bodas. Me miró, se sonrió y me dijo: ‘Soñé toda la noche que iba colgado a un tranvía. Fíjese el sueño raro que tuve’, narra Fanny.</p>
<p><strong>UNA COMPLEJA RELACION</strong><br />
Luego de su casamiento, Borges se mudó a vivir con Elsa en el departamento del octavo piso de la Avenida Belgrano Nº 1377 entre San José y Santiago del Estero.<br />
En su entrevista con “Femirama”, Elsa, recordaba la llegada a ese departamento por primera vez, después de haber regresado de un viaje a los Estados Unidos: «cuando entramos en esa soñada y blanca y despoblada casa de la calle Belgrano, toda falta de muebles y llena de futuro, y nuestro, al fin estable hogar”.<br />
En los años de matrimonio con Elsa Astete, Borges prosiguió su notable derrotero. Invitado por la Fundación Charles Eliot Norton, viaja a Estados Unidos para dictar un curso de poesía en la Universidad de Harvard. Da conferencias en otras universidades y lee sus poemas en varios centros culturales. En colaboración con Ester Zemboraín de Torres publica Introducción a la literatura norteamericana. Aparece, además, Para las seis cuerdas (serie de milongas al estilo popular). La revista hispánica Norte (Universidad de Leyden, Amsterdam) le dedica un número especial.<br />
Asimismo, es designado en Boston Miembro Honorario Extranjero de la Academia de Artes y Ciencias de los Estados Unidos. El Embajador de Italia le entrega las insignias de la Orden del Mérito de la República Italiana y el grado de Gran Oficial. Asiste en Chile al Congreso de Intelectuales Antirracistas. Viaja a Europa y da conferencias en la Universidad de Jerusalén.</p>
<p><strong>EL MATRIMONIO DE BORGES CON ELSA, SEGÚN ELSA</strong><br />
En la entrevista que Elsa mantuvo con “Femirama”, cuando aún estaba casada con el autor de “Los conjurados”, afirmaba: “La vida de Georgie, con sus compromisos, satisfacciones y problemas, no repercute en nuestra casa, sólo se vive, pero sin repercusiones”.<br />
“Borges –decía Elsa-, el escritor, el prisionero de su laberinto, queda en la puerta de calle, junto al ascensor, cuando el otro Borges, mi marido, entra en la casa, con hambre y cansado, a veces reservado, a veces contento pero nunca enojado, y yo aguardo y recibo a ese Borges niño, que deja al llegar su bastón y su boina, tantas veces perdida, en una silla cualquiera, en la que luego descansa las calles mil veces recorridas y siempre renovadas. Ese Borges sencillo y género de perplejidades ante lo cotidiano, ante lo complejo de un hecho simple; el regresar siempre a esta mujer desconocida que le designó la vida y que ahora vive junto a él todos sus momentos. A Borges el escritor, búsquelo usted en la biblioteca de la calle México; aquí en nuestra casa, nunca o difícilmente podrá encontrar, salvo cuando trabajamos juntos, traduciendo a Whitman”.<br />
En una entrevista publicada en 1993, Elsa admitió que no fue feliz junto a Borges: «Era introvertido, callado y poco cariñoso. Era etéreo, impredecible. No vivía en un mundo real».<br />
«Yo lo despertaba a las 8 de la mañana. Ya estaba el baño preparado. Se bañaba durante una hora; después salía con olor a jabón, ¡qué rico! Se vestía. Tomaba su café con leche con pan y manteca, y se iba a la Biblioteca. Volvía a la 1. Almorzábamos. Se iba a dormir hasta las 4 y media. Tomaba un café con leche, no le gustaba el té, y se iba a la Biblioteca otra vez. Llegaba a las 8 de la noche. A esa hora, casi todos los días, íbamos a lo de Bioy Casares a cenar. Cuando volvíamos, Georgie se ponía su pijamita, y nos íbamos al living a leer hasta las 2 ó 2 y media de la madrugada», rememoraba.</p>
<p><strong>“¿Y QUIEN ES ELSA?”</strong><br />
Según Alberto Manguel, para separarse de Elsa, “el 7 de julio de 1970 el traductor norteamericano de Borges, Norman Thomas Di Giovanni, lo recogió en un taxi en la Biblioteca Nacional (donde Borges tenía su despacho) y secretamente lo acompañó hasta el aeropuerto, en donde tomó un avión hasta Córdoba”. Luego, “Di Giovanni, un abogado y tres hombres de una empresa de mudanzas tocaron el timbre del apartamento de Elsa con una orden legal de llevarse los libros de Borges”.<br />
Considera el historiador Jorge Camarasa que “la historia de Jorge Luis Borges y Elsa Astete Millán es todavía uno de los capítulos más desconocidos en la vida del escritor”.<br />
Unos meses más tarde, mientras paseaba por Florida con su sobrino Miguel, Elsa Astete Millán se cruzó con el escritor y lo saludó. «¿Quién es?», preguntó Borges, definitivamente ciego. «Es Elsa, tío», respondió Miguel.<br />
Y Borges volvió a preguntar: «¿Y quién es Elsa?»</p>
<p><strong>PALABRAS FINALES</strong><br />
Después de la separación con Borges la vida de Elsa entró en el anonimato. Según Fanny Ubeda de Robledo, que la había visitado, Elsa había alcanzando a pasar los noventa años de edad y habría vivido sus últimos días en un hogar de abuelos.<br />
Elsa falleció el 21 de octubre de 2001.</p>
<p><strong>Bibliografía y fuentes de información consultadas:</strong></p>
<p>&#8211; <em>Crónica Vecinal de Nueve de Julio</em>, por Buenaventura N. Vita.<br />
&#8211; <em>Album conmemorativo del 75º aniversario de la fundación de 9 de Julio</em> (“El Orden”, 1938).<br />
&#8211; <em>Crónicas Malditas desde un México desolado</em>, por Olga Wornat (editorial Grijalbo, 2005).<br />
&#8211; <em>Borges</em>, por Adolfo Bioy Casares (editorial Destino, 2006).<br />
&#8211; <em>Borges. Esplendor y derrota</em>, por María Esther Vázquez (Tusquets Editores, 1996).<br />
&#8211; <em>En bosque del espejo. Ensayos sobre las palabra y el mundo</em>, por Alberto Manguel (editorial Norma, 2001).<br />
&#8211; Fundación Internacional “Jorge Luis Borges”.<br />
&#8211; Diario “El Día”, Revista del Domingo, 16 de junio de 2010.<br />
&#8211; “Jorge Luis Borges. Sus amores”, publicado por el Grupo Ecuatoriano de Grupo de creación Literaria LA.KBZUHELA (http://lakbzuhela.blogspot.com/2009/01/jorge-luis-borges-sus-amores-estela.html).<br />
&#8211; “Esa extraña mujer de Borges”, por Jorge Camarasa, artículo publicado en Diario “La Voz del Interior”, Córdoba, Domingo 30 de diciembre de 2007 (Suplemento “Temas”).<br />
&#8211;  “Los tres Borges de Elsa Borges”, por Sara Tamallo de Gibelli, publicado en la Revista “Femirama”.</p>
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